Crónica de una muerte anunciada, Gabriel García Márquez, Reseña.

miércoles, mayo 10, 2017 Mariana Teresa Garcia Escobar 1 Comments


Mi Gabo.



Todos saben la especial relación que tengo con García Márquez y su literatura, es por ello que me he propuesto acabar con todos sus libros e ir haciendo, progresivamente, una reseña de cada uno de ellos.



Lo cierto es que hoy toca hablar de Crónica de una muerte anunciada, cosa que me compromete bastante y a la vez me emociona muchísimo, ya que éste libro forma parte de de las 100 mejores novelas en español del siglo XX para el periódico El Mundo; he hablado una infinidad de veces de lo mucho que me gusta la literatura que se construyó en esa época y sin duda Crónica de una muerte anunciada es una obra característica tanto del autor como del siglo y no podía seguir sin hablar de ella, ya que además, es considerada una obra fundamental de la literatura latinoamericana y una obra que me encanta, como era de esperarse.



Además, está inspirada en un suceso real ocurrido en 1951 del que el autor tomó la acción central, que obviamente es el crimen, los protagonistas, el escenario y el contexto, dándole un hilo literario y alterándolo narrativamente, pero cuidando siempre los datos exactos, típico de la crónica periodística.





El autor parte de un suceso real y vivido por él para construir la ficción que es Crónica de una muerte anunciada. Él inició su carrera como periodista y partiendo de su experiencia construyó la novela,  utilizando una historia similar a la ocurrida y reportada por él y los transforma en personajes de ficción y recoge los hechos históricos sin seguir un orden cronológico. En definitiva, se trata de una obra literaria, que cuenta una historia que parte de lo real, que presenta muchos elementos imaginarios y que introduce un narrador que investiga y relata los acontecimientos sin decirnos claramente cuándo y dónde ocurrieron (característica fundamental de la crónica).



Bayardo San Román es un rico extranjero que llega al pueblo de Riohacha con la intención de encontrar una mujer para luego casarse con ella, poco tiempo después conoce a  Ángela Vicario, que parece ser la elegida, una bella joven que ha crecido bajo el estricto control de su madre; todo va de maravilla, parece que Bayardo ha encontrado lo que estaba buscando y que está locamente enamoradoo de ella, mientras que Ángela se mantiene más reservada y tímida con él. Finalmente, se celebra la boda y esa noche, Bayardo descubre que su esposa “no es virgen” y la devuelve a su casa (literal, va y se la lleva a la mamá como si fuera una cosa defectuosa) donde ella confiesa que Santiago Nasar ha sido el que la ha despojado de su inocencia, así que sus hermanos, Pablo y Pedro deciden asesinarlo, así, tal cual.





Como era de esperarse y como suele suceder en las novelas de Gabo, desde la primera frase el lector sabe el final, pues abre el libro diciendo: “El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo”. Con tan solo leer un capítulo, podemos conocer los detalles de la muerte del personaje, los culpables y los cómplices, sin embargo, la sencilla complejidad (y sé que esto es incoherente, pero así es) con la están narrados los pormenores del asesinato en ese pequeño pueblo en la Costa del Caribe, en un período de unos cuantos días, es el atractivo del libro y lo que invita a continuar la lectura, a pesar de saber el final, es por ello que considero a Gabriel un genio, porque el a través de una trama, aparentemente sencilla y que no da para mucho, deja claro sus marcados puntos de vista y su fuerte crítica, en éste caso, nos habla de una sociedad con fuertes carencias, desigual, machista y fiel a la adoración de la iglesia que sólo le tira migajas de pan, que ve un hecho, quizás tan irrelevante como la virginidad como un pecado extremadamente grave y cuya solución es matar al “culpable” de que la chica haya hecho lo que hizo, es una historia llena de prejuicios que, a través  de una reconstrucción de un hecho, nos deja bien el claro la labor de reportero que realizó durante años Gabo, basándose en entrevistas y reportajes reales para construir su obra, en la que deja saber los diferentes puntos de vista acerca de un mismo acontecimiento. 


Ángela Vicario es devuelta a su hogar la noche de bodas después de contraer matrimonio con Bayardo, puesto que no era virgen. Luego de ésta acción, el honor de ambos decae, pues va en contra de lo socialmente establecido, y en búsqueda de reafirmarse, la figura masculina opta por denunciarlo y devolverla cual objeto, mientras que ella se ve obligada a estar constantemente bajo la mira y su familia debe salir a vengar dicho crimen (como si la culpa no fuera también de ella), según la tradición, por sus hermanos. Así queda demostrado el peso del qué dirán y las normas que motivan comportamientos absurdos e ilógicos que llevan a cabo dichas “venganzas”.


Dentro de la literatura latinoamericana, la figura de la mujer virginal sometida al qué dirán y que se rige por las normas establecidas, que son dadas de generación en generación, es muy común y dentro de la obra, queda expuesta esta figura antagónica del control femenino, mediante el imaginario masculino, producto de la cultura histórica que ha pasado a través del tiempo, que deja claro cómo el pueblo se esconde detrás de estas normas sociales para acallar su conciencia, mostrando el eterno conflicto entre lo social y lo individual a través de la figura negativa femenina mediante la virginidad como condición para el honor y la dignidad.



La reconstrucción del hecho está a cargo de un personaje interno, un conocido cercano de la víctima y de su familia, que nos da muestras de su labor de reportero realizado durante varios años mediante entrevistas a amigos y familiares de Santiago Nasar, los asesinos y varios vecinos.



No podemos dejar pasar el narrador testigo que aporta una perspectiva muy original y positiva de los hechos, ya que se nos presenta un joven estudiante que mantiene contacto con su madre a través de cartas y que sólo visita Riohacha en vacaciones, decide investigar este peculiar suceso, hondando en distintos puntos de vista, que dan esa sensación de misterio e incertidumbre, que llevan al lector al pensar que no sabe toda la verdad como cree saber, en compañía de un lenguaje sencillo y ágil, como en todas las obras de García Márquez, y yendo directo al grano, tal cual como se abordan los hechos en la crónica periodística, sin detenerse en descripciones demasiado largas e innecesarias, aportando siempre su perspectiva acerca del machismo, las costumbres y la violencia.
 

Al analizar el tiempo de la narrativa en Crónica de una muerte anunciada, hay que tener en cuenta una distinción entre el acontecimiento de los hechos y la narración, pues el narrador nos cuenta dos cosas paralelamente: el asesinato de Santiago Nasar y las impresiones sobre ello, partiendo de entrevistas.

El asesinato de Santiago está en un pasado distante, que se percibe por los verbos dentro del pretérito indefinido e imperfecto. Mientras que el tiempo de la acción se marca por un tiempo cronológico, pues todo lo ocurrido está marcado por las agujas del reloj: la boda ocurre al mediodía, la noche de bodas se comienza a efectar cerca de las diez de la noche, ella es devuelta a las doce de la madrugada, Santiago se entera a las 5:30 de la mañana y parte al puerto a las 6:00 siendo asesinado entre las 7:00 y las 8:00 y termina alrededor del mediodía: un lapso de cuatro horas para que se cumpla el destino de Santiago Nasar.
El tiempo no es cronológico, sino fragmentado, pues todo se presenta en desorden, mezclando pasado y futuro dentro del presente, en conjunto con la anticipación y repetición, pues se repite el asesinato del personaje, más no se conocen los detalles de éste.

Esto está relacionado con el pasado; cuando el narrador cuenta el futuro de los personajes, lo hace en comparación con su situación del momento anterior a  la muerte de Santiago. Además, guarda una estrecha semejanza con el tiempo objetivo y subjetivo pues para cada personaje el tiempo transcurre a una velocidad diferente, con una perspectiva completamente distinta (subjetiva) con respecto al resto (objetiva). Un ejemplo de ello sería cuando los hnos Vicario preguntan el nombre de quién había sido el culpable, y para Ángela se traduce en un momento casi infinito, pesado, para ella transcurre a una velocidad diferente del tiempo real transcurrido.








Numerosos críticos afirman que quién narra esta novela no es más que el mismo García Márquez a través de la figura denominada como narrador – juez – autor, que muestra la agresión – transgresión de la novela a través del “saber” de los acontecimientos en la acción; es decir, es un narrador – juez – autor y sobretodo un personaje principal. Ordena su mundo de acuerdo como lo ve y como lo piensa, teniendo como función la centralización de los hechos y acciones, todo parte de él y a él todo regresa.
Al escribir el libro años después de los acontecimientos, toma este narrador y le da la posibilidad de reflexionar acerca de ellos y las informaciones que le proporcionan los testigos. Escribe la historia del asesinato de Santiago Nasar no sólo para reproducir lo que  pasó, sino también para entender los hechos que no pudo comprender y evaluar cuando ocurrieron.


La reflexión y el análisis le permiten dar una versión, su versión, acerca de lo ocurrido, y como posee el conocimiento, la reflexión le posibilita ver las consecuencias que los hechos provocan, jugando con la narrativa y revelando lo que le parece conveniente, buscando los indicios que justificaran la muerte de Santiago, sin encontrarlos, dejando en claro a través de su narración la inocencia de dicho suceso, dejando la duda de quién era realmente el verdadero culpable, aunque sin duda, él no lo era.

 

García Márquez mantiene una distancia entre el narrador y el nivel de conocimiento de los hechos, sin embargo, esto no evita que conozcamos a la perfeccion los detalles y la historia previa del aseusinato, al igual que las costumbres de este pueblo. Así que la reconstrucción de lo ocurrido parte de la percepción subjetiva de ciertos personajes y el narrador pone en duda que la historia no es más que su versión documentada de lo ocurrido, acompañada de un sinfín de nuevas versiones que le dan un nuevo giro, dejando lugar para el humor negro que tiñe el hecho y su completamente verosímil e impeceptible realismo mágico que tanto lo identifica, que en esta ocasión nos habla de la cotidianidad de la violencia y de la importancia del honor y la honra de la mujer; porque al fin y al cabo, todo ocurre por vengar la inocencia de Ángela, que acarrea en un lastre para los asesinos, del que jamás podrán librarse ,construyéndose así, una novela preciosa que parte de diferentes ópticas que dan un sentido completo y único a la maravillosa historia.


 Crónica de una muerte anunciada nos invita a ser detectives y nos guía en el camino de la búsqueda de respuestas y motivos para un asesinato que de buenas a primeras sabemos cómo ocurrió. En definitiva, una obra divina, que me encanta y que es un buen acercamiento a la obra de García Márquez y a la literatura un poco más adulta, clásica o contemporánea. Una novela que me encanta y que espero que le den una oportunidad porque no se van a arrepentir.




1 comentario:

  1. ¡Hola, nuevas seguidoras del blog! ^_^ Este libro es sin duda uno de esos clásicos que en algún momento de tu vida tienes que leer sí o sí. La verdad es que no creemos que vayamos a leerlo en un futuro cercano, pero tal vez más adelante le demos una oportunidad. ¡Muy buena reseña! Un saludo.
    Marta y Laura.

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