El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez, Reseña-

 


Viva el amor a todo color.

Me encantan esas historias que en las que se abrda el amor en su máxima expresión, en El amor en los tiempos del cólera se nos presenta sin duda, el amor, como sujeto atractivo y como pocas veces se podrá encontrar a lo largo y ancho de la literatura: llevando a cuestas el peso de la realidad, sin demasiadas búsquedas o explicaciones metafóricas, con solo sabiduría que lo hace real, confiable y duradero. Éste libro trasciende la insurreción de dos almas, que nos llevan a pensar qué nos ancla realmente y qué significa verdaderamente el tiempo (los años), terminando como Ofelia Urbino, pero aún así, tranquilos al saber que sólo es papel.

Es una historia maravillosa, que como siempre, tiene su fuerza en el estilo narrativo y en la trama que siempre algo envuelve, cada palabra está manifestando lo que el corazón quiere decir y no puede, Gabo nos cuenta el trancurrir de los años de tres individuos cuyo mínimo común múltiplo es el amor que se tienen, con una prosa poética y maravillosa que narra esos sentimientos de los que cuesta hablar de ellos y, sorprendentemente él lo logra, desmorondando un poquito máslos confines de nuestra imaginación a través de u millón de personajes que dan para un sinfín de biografías (imaginarias).

En las obras de Márquez abundan las descripciones y narraciones y escacean los diálogos y aún así nunca falta trama, porque siempre el punto fuerte es su manera de verlo todo, además, es capaz de trasladarnos a cualquier esenario dónde y cuándo el quiera y no le cuesta más que escribir un par de líneas, en ést caso, nos lleva a una Colombia convulsa y marcada por las guerras civiles y el feroz cólera (que sonará loco, pero poco tiene que ver en la trama); se considera que ésta es la única novela de Gabo que no está dentro del realismo mágico, sin embargo, durante todo el libro me da la impresión de estar ante una historia más especial que la novela contemporánea normal, saben que soy una fanática del drama y el amor, y ésta es una novela con esa temática completamente brillante de principio a fin, tanto por lo que cuenta por cómo lo cuenta.



Nos situamos en La Manga, un pueblo caribeño donde habitan Juvenal Urbino y su mujer Fermina Daza, el mismo día que él pierde a su paciente más cercado Jeremiah de Saint-Amour, muere al caer por unas escaleras mientras intentaba atrapar a un loro en su jardín. El día de su funeral, aparece en la vida de Fermina un hombre de su pasado llamado Florentino Ariza y le repite el juramento de su fidelidad eterna y su amor sin final, ella, indignada, lo hecha de su casa, sin embargo, cuando se va a dormir no puede dejar de pensar en él, y sin darse cuenta ha dejado a un lado la muerte de su marido y poco a poco va rememorando su tórrida historia de amor con Florentino Arriza, basada en lo difícil y la fidelidad que siempre ha habido entre ambos.


Si bien en Cien años de Soledad se aborda bastante el tema del amor, no era el tema principal del libro, en cambio, aquí el amor y la fidelidad son las bases de la novela. A los trece años nuestros protagonistas se conocen y a través de fervientes cartas de amor, se declaran sus sentimientos y , a pesar de una larga separación, siempre se han jurado amor eterno y viven una hermosa historia de amor por los siglos de los siglos ¡amén!, sin embargo, su destino siempre ha estado marcado por la dificultad y la distancia, y al parecer jamás podrán terminar juntos, como todas las historias de amor reales, la vida es cruel, el amor es cruel y así será siempre, nada de pajaritos preñeados, nada de color rosa: realidad pura y dura, sin nada que quede por medio.




La novela está dividia en seis capítulos sin título ni enumeración, mediente los cuales el autor se hace testigo de las vidas de ambos protagonistas mediante los ojos de un narrador omnisciente, también abordamos la historia de personajes secundarios muy bien construidos como Juvenal Urbino o las multiples amantes ocasionales de Florentino, desembocando en un final que me ha encantado, que lleva los sentimientos a los extremos y en el que el lector percibe el triste paso de los años a través de sus protagonistas, porque a pesar de que no lo parezcan, dentro de la historia transcurren 53 años, 7 meses y 11 días.

Dentro de ésta novela hay un sinfín de personajes que tienen una cantidad increíble de características que a veces pueden ser odiosas pero que los convierten en personajes reales, humanos, palpables y fáciles de querer, porque además,y a pesar de ser catalogada sólo como obra de amor, El amor en los tiempos del cólera es una tragedia, una comedia, un ejercicio de prosa brillante y en una solapalabra es una maravilla, que a veces puede parecer compleja,pero que una vez que lees no pueds dejar de parar, éste es uno de esos libros que me gustan de principio a fin, inclusive cuando eldesarrollo tomaba un hilo surrealista e irracional y perdía su hilo lineal y se iba por las ramas más locas que podríamos imagnar, sin duda alguna, García Márquez es un autor al que siempre puedo volver, porque a pesar de que a veces se va por las ramas y puede ser confuso, su literatura es hermosa y es un refugio para cualquier lector malherido.

Gabo es directo, sin eludir detalles y descripciones, hace que el lector deje de sólo leer y lo invita a situarse de lleno en el hilo argumental, sus páginas esán cargadas de datos esenciales para entender la psique de todos los personajes que pasan a través de un período tan largo de tiempo,él deja de lado las sucesivas guerras y la política, es más, ni siquiera se centra en ningún argumento histórico, sino que se va de lleno a las vidas de nuestros amantes, que en un principio puede parecer confusa, pero que poco a poco va tomando forma a través de las anécdotas narradas mediante un ritmo irregular y a través de una prosa maravillosa y ágil, divina y sencilla de leer.



Sin duda alguna, un libro hermoso que hace sentir que eres espectador del libro, ya que mediante un narrador omnisciente sumamente trabajado que nos sitúa de lleno en la historia y nos convierte en una lupa que analiza cada uno de los hechos que en esta novela se narran, sentí el cálido clima del pueblo, ví la pintura de las paredes, escuché al violín sonando, lloré, reí y fui participe de todo lo que se vivió en esos 53 años, y ésto es algo que sólo mi Gabo sabe hacer: jugar contigo como ningún otro escritor sabe hacerlo.
En definitiva, el amor en los tiempos del cólera es una obra maestra en su máxima expresión, que me encanta y que sin duda recomiendo leer, ya que todo lo que la compone, desde el detalle más pequeño hasta el más complejo la hacen grande y memorable.



El vuelo de la Reina, Tomás Eloy Martínez.



Que vivan siempre esas novelas contemporáneas de calidad.

Tomás Eloy Martínez es uno de los escritores más importantes en la contemporaneidad latinoamericana. Como les dije, quiero leer todos los libros ganadores del Premio Alfaguara hasta la fecha e ir haciéndolo cada año para tener una tradición.

El vuelo de la reina fue el libro ganador del año 2002 y me llamaba mucho la atención. Di muchas vueltas para leerlo, primero pasé por El arte de la resurrección, luego por Delirio, seguí con Diablo Guardián hasta por fin toparme con El vuelo de la reina que terminó por encantarme.

Dicen que Tomás Eloy Martínez tiene la tendencia suicida de arrojarse al abismo y salir ileso, o por lo menos vivo, para contarlo. Cada una de sus obras se construye a través de un proceso de elaboración efectuado como la aventura de poseso por registrar episodios increíbles que ponen en relación la realidad y la ficción, lleno de facetas contradictorias y ambiguas sobre la existencia, en particular todas las que implican traumáticas tensiones políticas con espionajes, secuestros y asesinatos, recurrentemente acontecidos en países latinoamericanos.

La novela se centra en el todopoderoso director de un periódico argentino que se obsesiona con Reina Remis, una periodista reconocida que tiene la mitad de su edad. Tomás Eloy Martínez construye una novela irresistible sobre el deseo, el poder y cómo estos se proyectan en la identidad, con acciones repetitivas que se dan de un modo oscuro y desconcertante. La corrupción política y la impunidad que se cae a pedazos en conjunto con un deseo carnal, que van dando pie a un final imprevisible, que arrastra a los lectores a la primera línea del libro, atrapados por una historia que proyecta a la vida misma en todo su esplendor.

Ese personaje que se desmorona, que parece ser el protagonista, maneja el poder mediante la información, convertido en un voyeur que espía por la ventana a una mujer; con sus traumas psicológicos que se desplazan al sector socio-político hacia un análisis que desemboca en una pasión que lo lleva a la locura. El propósito fundamental se dispersa en la identidad, la búsqueda de nuestro origen, el desprecio a la mujer y la visión pesimista de un país lleno de pobreza por la corrupción; que nos lleva a descubrir los laberintos de Buenos Aires, partiendo del suicidio del ex presidente de la República que parece justificar la relación entre la Reina y el director.

El vuelo de la reina es una novela de protagonistas. Camargo encarna el amor a la profesión con una personalidad maníaca, que llegará a la violencia con su amante, dejando de lado su antigua vida por su obsesión con la Reina, convirtiendo la novela en una indagación sobre el amor, siendo Camargo un personaje que esconde múltiples personalidades y hay casi las misma cantidad de formas de amor en los tres años que dura su relación.
Martínez descubre un mundo corrompido, lleno de poder, riquezas, perversiones, corrupciones y periodistas que buscan la información exclusiva, llevando al protagonista a concluir que “una novela es una abeja reina que vuela hacia las alturas, a ciegas [...]. Volar hacia el vacío es su único único orgullo, y su condena”; pues esta es una novela llena de realidad, con una figura de antihéroe que nos habla de la decadencia de Argentina, enferma, llena de nostalgia y de un quiebre económico y moral, pues a través del contacto con el poder político, nos muestra el pesimismo de una sociedad, con unos personajes que se corrompen bajo el símbolo de la ventana indiscreta.

El vuelo de la reina transforma el pecado del protagonista en el eco psicológico de un trauma infantil, pues él es abandonado por su madre; conjurando la ausencia materna con el rechazo amoroso. "La ternura perdida era como una pierna o un oído que le hubieran quitado y que lo disminuía ante las demás personas", dice el narrador, llenando ese vacío con una soberbia que le permite restaurar a través de la violencia un orden ético donde la amenazante libertad femenina es siempre condicional.

Camargo está dispuesto a develarlo todo y es ahí cuando conoce a Reina, que se convierte en su presa. Y es curioso ver cómo hay siempre una tendencia a lo doble. Reina investiga sobre unos gemelos, Camargo tiene hijas mellizas, Reina se destaca a partir de una necrológica, así como Camargo, el presidente tiene dobles, construyendo una narrativa con gestos que se repiten en personajes diferentes y, como bien afirmó el escritor "La novela trabaja con dobles porque a mí me pasó algo con los dobles: yo iba avanzado en la novela, en el cuarto o quinto capítulo, cuando ocurrió la historia de Pimenta Neves, que reproducía exactamente lo que yo estaba contando. No sólo eso: se adelantaba en algunos planos al plan de mi novela. Hacía cosas que estaban previstas pero que todavía no había escrito. El proceso de dobles está en el origen mismo del relato: Camargo observando a la mujer que está en la ventana de enfrente y en el momento en que se contempla en el espejo siente que él, desnudo, no es el mismo que él, vestido".
Dice que en el fondo, hay una cuestión filosófica, "El mundo está construido por diferencias y semejanzas. En toda diferencia, aun en las más visibles, hay un elemento de semejanza. Y en toda semejanza siempre hay un elemento de diferencia. Me parece una idea progresista, porque anula los racismos".
Así, el lo que quiere es a Reina hasta que ella lo abandone y pague por esa osadía y ¿realmente se puede desobedecer al poder? Tomás Eloy Martínez cree que de ahí viene la clave del personaje: "Es posible resistir al poder. Esa resistencia de Reina la hace grande. En el duelo entre Reina y Camargo, gana Reina, porque es la única que dice "no".


El vuelo de la reina nace en la seducción de su prosa realista y directa y muere bajo el peso de ciertas reflexiones huecas.  "Una novela es una abeja reina que vuela hacia las alturas, a ciegas, apoderándose de todo lo que encuentra en su ascenso, sin piedad ni remordimiento, porque ha venido a este mundo sólo para este vuelo", señala el último párrafo del libro, citando a la memoria de grandes escritores. Martínez habla en El vuelo de la reina de la soledad del poder, de un político convertido en el temor que inspira, y el narrador jamás se decide entre diseccionar la confusa mente de un poderoso o echarle la culpa a su soberbia, llevando a cuestionarnos si Camargo es soberbio porque es poderoso, si esto se debe a su debilidad infantil o  si solo se trata de un neurótico paranoico.

Las pasiones humanas permanentes, el poder, el amor, la codicia, la soledad y todo lo que modifica y mueve la maquinaria de las pasiones de las que estamos hechos se resume en el deseo; somos hijos y víctimas de él y todo el dolor de Camargo se traduce en el abandono que dio pie a su situación, que alude a la de Argentina, especialmente por parte de Europa, que terminó por dejarla sola, después de todo lo que le habían dado.

El autor concluye que  "El deseo es determinante del poder. Hay un deseo de poder, hay un deseo de posesión. Sin deseo no hay respiración en el mundo, es lo que pone al mundo en movimiento. Hay deseo de salvarse, de curar, de tener riqueza y tener fama, de amar y proteger. Pero el deseo es el núcleo de la novela. Más que una novela de amor es una novela de deseo, insatisfecho en Camargo; frustrado o golpeado en el caso de Reina".

En definitiva, una obra excelsa, merecedora de dicho premio, que les recomiendo muchísimo y que no pueden dejar pasar por nada del mundo. Martínez construye una novela maravillosa que me ha encantado y que espero que le den una oportunidad.

Delirio, Laura Restrepo.



Viva Alfaguara y sus buenos libros.

Nunca había leído nada de Laura Restrepo, pero lo cierto es que este año me propuse leer todos los libros ganadores del Premio Alfaguara y le llegó el turno a Delirio, el galardonado del 2004, que me ha enamorado y que se va directo a mi top de favoritos de este año.
Delirio es una historia de premoniciones, engaños y secretos. Desde su inicio, se presenta una situación extrema: Aguilar, un ex profesor de literatura, regresa de un corto viaje familiar y encuentra a su esposa Agustina inexplicablemente loca. Así, el lector es llevado a desempeñar el papel de testigo dentro de una investigación que Aguilar emprende con el fin de descubrir cómo su esposa se volvió loca. Dentro de su investigación, hay  un montón de escenas y situaciones diversas que van de la tristeza a la gracia, que muestran las diversas capas de la sociedad colombiana que revelan su dependencia al negocio del siglo: el narcotráfico. 

Es una novela que  nos permite reflexionar sobre nuestra situación, pues dentro de la búsqueda de una explicación se destapa una clase alta corrupta y de doble moral pues financia el narcotráfico (de manera inferna) y se proclama pulcra y religiosa.

En este escenario se desarrolla otra historia igualmente enmarañada, la de los abuelos de Agustina, cuyo destino está determinado por la locura y el delirio que traspasan a su nieta. De esta manera, se cruzan dos historias que se alimentan mutuamente para brindar un panorama complejo del universo que representa esta novela, pues como ella misma lo define,  “toda historia es como un gran pastel a la vez que cada quien da cuenta de la tajada que se come y el único que se da cuenta de todo es el pastelero”.

Agustina, a pesar de ser el eje del relato, no emprende ninguna acción: no habla, no actúa, no hace nada, no opera en ella ningún cambio. Ella sólo escucha los diferentes relatos de su vida, narrados por distintos personajes, entre ellos Midas McAlister (uno de los amigos de Pablo Escobar), Aguilar, su tía Sofi, entre otros personajes que poco a poco aparecen para hablar con ella, aunque permanece muda ante todo. Tal vez su mejor caracterización es la que Aguilar describe, cuando afirma que  “Agustina es un perro famélico y malherido que quisiera volver a casa y no lo logra, y al minuto siguiente es un perro vagabundo que ni siquiera recuerda que alguna vez tuvo casa”, en las primeras páginas de la novela; ya que a medida que ella no tiene poder sobre sí misma, la acción recae sobre su esposo al emprender esa búsqueda del porqué de la aparente locura, pues es él quien realiza toda la acción a pesar de que no logra nada; viendo que ambos protagonistas no son convencionales, pues su aparente acción no los lleva a ninguna parte, giran en un eterno círculo que no les permite llegar a nada. Mediante esta característica, esta novela da cuenta de la crisis en la que han entrado los personajes, pues la autora desafía la seguridad que normalmente tienen los personajes y se pone en cuestión el relato, pues aquí no hay un sujeto estable como protagonista y, por ende, tampoco hay acción en él, porque además, todos sus personajes tienen un rasgo irracional: Agustina y su abuelo son abiertamente locos, Aguilar sólo le queda resignarse al destino que se le ha impuesto y la familia rica de Agustina, que vive una vida de mentira.

Así, recriminándola como loca, dejan de lado que todo están, de algún modo, locos, llevando un curso discontinuo con saltos temporales y espaciales, que rompen el esquema clásico y que han denominado posmoderno, pues se pasea entre el pasado de la infancia de Agustina y su presente lleno de locura, con un estilo fluido y excéntrico sin un narrador fijo, dejando que la palabra cambie de perspectiva a la vez que alterna de conciencia, que va marcado por los punto y coma que Restrepo usa para pasar la voz y los personajes, desde su propia conciencia, que narra y dialoga en un mundo que se torna, al igual que la chica, en un sin sentido.

Dentro de ella encontramos el tema de la ciudad y sus conflictos latentes a medida que avanza la lectura. Los personajes habitan en una ciudad en guerra, un todos contra todos, donde reina la individualidad y la hipocresía, que en vez de acoger a sus habitantes, le causa repulsión.

Asimismo, ella hace una caracterización distinta a la mujer de acuerdo a su nivel socioeconómico. En la novela sobresalen dos figuras femeninas antitéticas: Agustina, la loca y Anita, la empleada del hotel donde esta se vuelve loca, llamada la “desparpajada” por Aguilar, que vive en un barrio de Bogotá, mientras que Agustina es todo lo contrario, pues forma parte de la burguesía de la ciudad. Ella habla de forma refinada, mientras que Anita combina el tuteo con el usted y, sobretodo, vive con los pies sobre la tierra, mientras que Agustina tiene la cabeza en otro mundo. Son lo opuesto física y psicológicamente, pero es interesante ver cómo ambas se complementan, pues constituyen una especie de némesis bastante interesante.

La autora cuenta un universo narrativo que juega con el tiempo y el espacio, haciendo una de las novelas más influyentes de la narrativa latinoamericana del siglo XXI, pues combina varios elementos como la crisis  existencial, la religión, la investigación, la superstición, los sentimentalismos y pare usted de contar, que forman parte de los rasgos de la novela contemporánea, mostrando personalidades contradictorias, frágiles y vulnerables, denunciando esa doble moral y los secretos que siempre esconden las clases poderosas, logrando atrapar al lector y llevarlo hasta la causa final de la investigación.

Restrepo presenta el secreto como algo visible, la ceguera moral de sus personajes como una impotencia auto impuesta y el encierro como técnica social de sometimiento, usando la pragmática literaria para proponer una lectura que interpreta el delirio desde el delirio mismo, usando ciertos conceptos filosóficos.

Dicho esto, podemos afirmar entonces que, en cierto modo, el principio de la novela es el final de Agustina, pues el delirio supone una inconsistencia, una perturbación y un enamoramiento de lo absurdo, ya que si la realidad narrada es extrema, no se puede usar un aparato narrativo que trate de contenerla, por eso la novela parece invitar al lector a delirar, porque en la mente de Agustina, Bogotá se arma y se desarma, se aprietan y desatan los nudos de la moral que conforman a Colombia.

En esta novela, el secreto se resuelve a través de la moral ligada a la culpa, con un desenlace que llama a la unidad, con un retorno conservador, dejando todo de nuevo en su aparente lugar. El delirio disloca y estalla, pero muchas veces también conserva y restaura, pues el relato se resuelve en el dilema que propone.

El mundo capital se origina como un disparate absurdo, pues la droga que aparece en la novela no es psiquiátrica, sino social, pues la coca ronda la novela, que proviene del veneno más cruel: la falsa moral familiar, siendo el final, cuando todo se arregla debido a la aparente normalidad, igual que un bálsamo profiláctico, volviendo a respirar dentro del surco y curándose milagrosa y rápidamente. El alivio es el resultado del estado narcótico de la moral convencional que llena los cuerpos y la atmósfera, dando como conclusión que tal vez la que está loca no es Agustina, sino la sociedad, el yo del personaje se deshace a medida que la sociedad se arma a sí misma, pues la moral de esta y de la familia se consolida a medida que la fuerza vital del personaje se debilita.

El dilema con Agustina es que ella puede llegar a ser cualquier cosa, adivina, loca, burguesa, amante, víctima o verduga y ahí radica su belleza, su posibilidad y cautiverio. A ella la invaden fuerzas distintas, otros son los que hablan por ella. El que delira ve la fragilidad que yace en la ilusión del capital, que son destellos que nos fascinan y nos hacen parte de ellos, capaz de no hacerse parte, provocando un vacío que aterra al poder, siendo así capaz de provocar una interrupción del acatamiento moral.
El secreto, ese acertijo de la novela, que la mueve y te mantiene dentro de ella, surge como una especie de, además, autoengaño, aceptando imponernos en ese silencio a cambio de sacarle provecho, dando espacio al consentimiento; siendo así un amo y un esclavo que niegan por igual su forma de ser y actuar, en un encubrimiento cuyo despliegue deje complicidades, inventando un mundo a pesar de la realidad. Por ello enloquece ¿cómo no iba a serlo? Ese secreto tan bien disimulado que ni siquiera sus poderes adivinatorios le permiten ver, surge como el origen de la riqueza familiar, puesto que la adivinación ve hacia el futuro, mientras que el pasado permanece oscuro, no se ve, por ello, para midas Agustina es la niña “clarividente y ciega a la vez”, más aún cuando la sociedad no se quiere ver nunca a sí misma, pues latinoamerica es un continente regido por olvidos voluntarios y amnesias compartidas, dentro de una cruel estabilidad construida a punta de emociones y que desestabilizarla implicaría una perturbación de la comodidad, que llevaría a abrir los ojos en medio de la oscuridad para transformar el resto desde la experiencia propia, con un encierro que preserva el secreto.

En definitiva, una novela que se rige entre los lazos de la razón y el capitalismo, la conciencia y ese deseo de poder, con comportamientos que hace posible la sociedad, activando una cierta igualdad dentro de lo ilegal, pues como bien narra la novela, la diferencia infranqueable entre los dos mundos está solo en la apariencia y el brillo externo, llevando a cuestionarnos ¿Qué tuvo que vivir para darse cuenta de que es una ilegal como todos? ¿Para saber que la supuesta unidad de la sociedad, la institución familiar, no es más que un artificio plagado de hipocresía y grotesca dominación?, que constituye el nudo del relato, que nos lleva a descubrir la densidad moral que nos atraviesa socialmente, en una debacle personal de la locura de algunos sujetos, siendo la cabeza de Agustina quien encarna las prácticas morales familiares, generando ilusiones inconexas con la realidad, que se basan en el qué dirán. Una obra sublime, espectacular, con un muy merecido Premio Alfaguara, que habla de todo ese hilo moralista que rodea a las grandes clases y que presenta al narcotráfico como lo que mantiene unida a la simulación del ser lo que no es de la sociedad colombiana. Un libro que no pueden dejar de leer, de lo mejor que he leído en toda mi vida, que mediante la figura del delirio, nos invita a sembrar en el surco y no fuera de él, atravesando la moral para romperla y cortarla y así, remediar el yo (como Agustina) y virar hacia una recuperación mundial, que a través del cuerpo bello de la protagonista, la autora nos recuerda esa urgencia.

Falke, Federico Vegas.


Viva Venezuela, mi patria querida.

Me encantan los libros que tienen que ver con historia. Tanto antes, como durante y después de fuertes procesos históricos, nunca falta alguien con el talento necesario para demostrar que sea lo que sea, el ser humano avanza poco. Falke, del venezolano Federico Vegas, no es la excepción a nada de esto.

En esta oportunidad, nos presenta la versión novelada de la conspiración contra Juan Vicente Gómez liderada por Delgado Chalbaud. El libro se divide en “carpetas”, la primera se titula Preparativos para la invasión, la segunda La travesía, De Cumaná a Puerto España  la tercera, De Puerto España a París es la cuarta y Cuatro años después la quinta y última. Así, Falke relata las desventuras de un grupo de venezolanos que a finales de los años 20 organiza una expedición con el fin de derrocar a dicho dictador, conocido como “el bagre”. El Falke zarpa desde Polonia y llega a Venezuela por la península de Araya, con Rafael Vegas, Julio Mc Gil, Armando Zuloaga, Juan Colmenares abordo, así como Román Delgado Chalbaud, Luis Rafael Pimentel, Francisco Linares Alcántara y Doroteo Flores, entre un montón de personajes más que aparecen progresivamente.

Su expedición termina en un fracaso rotundo, pues muchos de sus integrantes mueren o son apresados por el régimen, mientras que otros se ven obligados a convertirse en fugitivos. Así, se convierten en el vivo relato de los años finales de esta dictadura narrada bajo la voz de Rafael Vegas, el protagonista de nuestra historia, que reúne todos los relatos contados en la cubierta del barco.
Desde un inicio, empatizar con el personaje es sumamente sencillo, pues Federico se reconstruye en él como un personaje literario. A través del mismo, como lectores, ahondamos en las pasiones del protagonista y juzgamos bajo sus ojos al resto de muchachos, con una mirada crítica basada en los prejuicios de Rafael Vegas, justificando la urgencia de contar una tragedia como esta.

Vegas logra introducir al lector en los escenarios que describe. Nos hace sentir la fatiga del viaje junto a los personajes, así como la desconfianza entre ellos y el temor de verse a la deriva. Con una prosa sublime, los adentra en la historia para ser capaces de comprobar lo irónico, lo solemne y lo banal que se esconde tras toda tragedia. “Acaso no sabíamos que hasta el más cruel y obstinado presente se convierte en pasado”, dice, siendo esta la moraleja de su historia. Es así como Vegas hace uso de la palabra para impugnar la verdad y dar su versión de lo ocurrido, teniendo como resultado una novela como Falke, el vivo reflejo del compromiso del cambio político y la denuncia del mismo.

Desentraña lo ocurrido tras el caso Falke, siendo el intento fallido de un grupo de caudillos, intelectuales y estudiantes por derrocar a Gómez el eje central de la novela que, a través de las reflexiones de Rafael, aborda dejando preguntas sin respuestas, en busca de conocer qué ocurrió más allá de lo dicho, hurgando hasta llegar a las entrañas del problema, para hacer una reflexión acerca del país.

De esta manera, Falke expone el aspecto que Vegas considera que hay detrás de la derrota del mismo: la desmemoria del venezolano. Así, proyecta la historia venezolana, a través de un episodio olvidado, dando como fin un profundo análisis de la situación de Venezuela. Busca respuestas y concluye que nuestro país es un “prodigioso manicomio”.

Reconoce que la causa de todos nuestros males es la incapacidad de transformar lo que ocurre en experiencias, en conocimiento como herramienta para cambiar, siendo este un comportamiento poco aplicado y muy repetitivo en nuestra historia, siempre sometida a la arbitrariedad y la tiranía del presidente de turno, que trae como consecuencia inmediata los alzamientos y rebeliones de la otra cara de la moneda que busca un cambio a ese caos político, que nos lleva a estar condenados a una “repetición infernal”, por lo que nuestra mayor “tragedia” es no poseer una verdadera historia de “nuestro empobrecimiento”, sin conocer nuestro país, historia, organización y posibilidades.

Esto nos lleva a lo que él denomina como una “desmemoria histórica” que nos lleva a tropezar con la misma piedra y que no nos deja superar esos eslabones en nuestro desarrollo como nación, impidiéndonos conectar nuestros fracasos pasados con los presentes., dentro de esa patología colectiva en la que el grupo de Falke se ve envuelta.

Por ello, la conciencia y la memoria histórica son las armas más letales de la sociedad venezolana para superar los numerosos y tortuosos procesos políticos en los que nos encontramos estancados. Son ellas quienes facilitan que un país avance y que se alce contra la tiranía. Falke es una obra que supera la ficción, que nunca perderá vigencia y que es una herramienta para atacar la falta de conciencia histórica que reina en nuestras calles.

Vegas busca revertir todo aquello que nos ha llevado a esta amnesia eterna, revisando el pasado para comprender el presente y traer respuestas que nos sean útiles para cuestionar lo que ocurre a nuestro alrededor y adquirir lo necesario para atacar lo que nos viene. Aunque se basa en la época gomecista, que suena tan lejana, su mensaje es claro, contundente y no pierde vigencia. Lo ocurrido en nuestro pasado se repite en nuestro día a día, así como las torturas, protestas y un dictador disfrazado de pana. Concluye que hemos regresado a toda esa dinámica ya trabajada, llena de pretensiones revolucionarias y uso de la fuerza, trayendo su mensaje al presente, que viaja a través del tiempo y que se convierte en una metáfora eterna.

En definitiva, una novela que reconstruye un épico intento fallido de acabar con un dictador y que deja como enseñanza la importancia de conocer lo ocurrido para atacar el provenir. Una obra inmortal, que nunca perderá vigencia y que merece ser leída y conocida por todo el mundo, pues es ella el arma que necesitamos para acabar con los problemas que nos atañan desde hace tantos años. Falke es la fuerza que Vegas le da a su mensaje, pues es necesario apostar a nuestra conciencia histórica para hacer de nuestro país un lugar mejor y con mucha memoria para no volver a cometer los mismos errores.





La mujer rota, Simone de Beauvoir.


Cómo no había leído éste libro antes.

Simone de Beauvoir, qué gran mujer y qué difícil reseñar éste libro. Francesa, atea, zurda, feminista. Y la Mujer rota es tremenda edición que recoge tres cuentos cortos, comenzando con La edad de la discreción, siguiendo con Monólogo y cerrando con La mujer rota, que describen la historia de mujeres trabadas por alguna situación de la vida, que demuestran el poder sociológico de sus dependencias económicas y emocionales, la dimensión de su entrega total y cómo la velocidad de la mente femenina puede vencer cualquier obstáculo.

“Ser mujer no era eso que querían contarme”, así inician las tres narraciones posteriores que componen a éste libro, y aunque son diferentes entre sí, comparten varias cosas, entre ellas que la protagonista siempre es una mujer que, en diferentes momentos de la vida, se encuentran en un callejón sin salida, llenas de reproches por las decisiones tomadas, de desolación, angustia y los constantes cuestionamientos, que las llevan a la sensación de que la vida pasó con rapidez, y ellas no la vivieron. En sus tres relatos, las vidas de éstas mujeres se debanten entre la edad, la soledad y la agonía del amor, representando el fracaso del destino que nos depara, tres mujeres que son víctimas de las relaciones con sus parejas, aunque algunas veces, sin ser conscientes de que lo son, o descubriéndolo de modo inesperado, pero siempre conducidas por el amor a una actitud abnegada que desemboca en la insatisfacción y el aislamiento.

Queda evidenciado como la sociedad patriarcal le ha enseñado a las mujeres por los siglos de los siglos, que debemos amar hasta las últimas consecuencias, inclusive si causa sufrimiento y culpabilización. Y recordemos que es un libro escrito en la época en la que el éxito o fracaso en la vida de una mujer se medía según lo que hacía su esposo, y que a pesar del tiempo recurrido, sigue estando muy vigente, que sigue teniendo muchos aspectos que reflejan la situación de muchas mujeres en la actualidad.

Hay que estar alerta a los roles de género que sigue transmitiendo la sociedad actual, sumamente machista y patriarcal. Y mosca con eso de vincular a las mujeres con la dedicación a la vida emocional, al cuidado de su esposo, a riesgo de sacrificar nuestra independencia, libertad y dignidad, no debemos pasar del amor a la dependencia, y así como Simone, aportar a la inclusión femenina en un mundo cerrado a lo masculino.

Las narraciones de Beauvoir están cargadas de reflexiones muy profundas, que indagan en el cuestionamiento del ser y que giran en torno a las problemáticas internas, narrados siempre por voces femeninas, que narran momentos claves de la existencia: la vejez y la ruptura sentimental, recogiendo los mil matices de ambos momentos y denotando el amplio conocimiento que tenía del alma humana y la psicología, sin clichés de géneros y demostrándonos que tal vez nos parecemos más de lo que creemos, dentro de ese núcleo doliente y frágil que llamamos humanidad. Y con sus relatos pone el dedo en la llaga, porque muestra que a la mujer se la enseña a verse a través de los ojos de los demás, especialmente de la mirada masculina, de su marido, y si pierde esa vista se convierte en alguien extraña para sí misma.

Es una novela excelente, de una calidad magnífica, que te sume en un estado de tristeza metafísica, llena de dolor y que casi te conduce a la depresión. Un libro sumamente feminista, que recoge tres relatos impresionantes que no he querido abordar demasiado de lleno para no caer en el tópico y en los resúmenes que ya hay en internet, para que se adentren de lleno y sin saber mucho en ellos, así como yo lo hice, y lo disfruten tantísimo con yo lo he hecho. Simone de Beauvoir, una de las voces feministas más importantes del siglo XX y de la historia, al igual que en su ensayo El segundo sexo, que reseñaré pronto, nos trae una mirada magníficamente feminista, que considero imprescindible en nuestra realidad del siglo XXI.