El color púrpura, Alice Walker. - Mariana lee

lunes, 8 de mayo de 2017

El color púrpura, Alice Walker.


Vivan esas historias intensas y esas mujeres que se atrevieron a escribirlas y contarlas.

Me encanta el drama; no hay duda de ello. Por lo que al ver que Emma Watson recomendaba encarecidamente esta novela y luego de leer su argumento, no dudé en hacerme con El color púrpura. Es una novela compleja, escrita por alguien complejo y que es más pesada de lo que a simple vista parece. He leído un sinfín de novelas que la ponen como una lectura cruda pero ligera y a mi parecer no es un adjetivo que encaje dentro del panorama de una novela como ésta. Si bien es una historia que engancha, no es fácil, terminar un libro como éste y darse cuenta de todos los detalles que lo rodean es una tarea que merece de una gran concentración y si bien es de esos libros que no puedes soltar; merece ser leído con calma y al tanto de todos los detalles que quedan sueltos.

Porque nos encontramos ante una historia que, entre muchos otros puntos complejos, nos presenta a una protagonista con una doble discriminación, por parte de  los blancos y su propia etnia negra. Es que a fin de cuentas, nos encontramos ante una discriminación bastante machista, más allá de razas, con un patriarcado sumamente marcado que construye una novela que en tan solo 220 páginas, critica a la sociedad machista del siglo XX, mezclado con el racismo, una profunda crítica social y puntos delicados como el abuso, la violencia, el odio y el amor, a través de una narración epistolar.

El color púrpura relata la intensa vida de Celie, una mujer afroamericana del sur de estados unidos, que es forzada a casase con un hombre brutal,  que ha crecido en un hogar completamente desestructurado, sufriendo abusos y malos tratos de su padre, al que conocemos como “Pa”, en compañía de su hermana Nettie, su único apoyo, pero cuando son separadas, ella comenzará a  compartir sus desdichas con Dios, hasta que llega a su vida una extraña mujer, con la que su marido mantiene una rara relación y que poco a poco, se convertirá en su mayor apoyo.
Así, de forma paulatina, Celie comenzará a ver que hay un mundo más allá de las cuatro paredes en las que siempre ha estado rodeada, irá descubriendo que tiene derechos, que vale y que debe seguir sus deseos y luchar con ellos, sin tener en cuenta lo que los demás puedan decir. Así, en compañía de mujeres extraordinarias, va adquiriendo la autoestima y la fuerza necesaria para “perdonar” y seguir adelante.

Toda la novela viene contada a través de cartas, y es que entre toda la desgracia, ella encuentra en la escritura un refugio y un fiel apoyo. Al mejor estilo de Anna Frank, deja en las cartas todo lo que la atormenta y no la deja en paz. Me encantan las novelas con narraciones epistolares, suelen dar mucha cercanía al personaje y esta no es una excepción; en un principio comienza escribiéndole a Dios y luego a su hermana Nettie, donde se halla una profunda crítica a un país asolado por el consumismo y el capitalismo. A fin de cuentas, es una novela narrada con la sencillez e inocencia de una niña que vemos crecer a lo largo de la novela y que se adapta a cualquier tipo de situaciones, sin importar su edad y debido a su gran madurez. Celie encarna la realidad de las mujeres (no sólo afroamericanas) del siglo XX, abusadas, calladas, maltratadas y apoyadas unas en otras para combatir la cruel realidad.

Y sin duda lo que más me gusta es que en ningún momento se victimiza, se trata de una novela de autoliberación, que plasma la cruel historia de una mujer que pasa una vida terrible, llena de obstáculos, y que acepta de una forma demoledora que debe buscar un motivo por el cual luchar y rebelarse. A través del apoyo que le dan otras dos mujeres, saca fuerzas de donde no hay para demostrarse a sí misma y a su alrededor que ella vale. Y mediante sus cartas, llenas de sentimientos, captamos su determinación, su admiración y amor por Nettie y Sugar (mi favorita) y los sentimientos negativos hacia su familia. Está lleno de personajes inolvidables, de esos que calan hondo en el corazón y que están muy bien construidos, de hecho, casi podemos sentirlos, escuchar a Celie con sus palabras sencillas, sorpresivas y su característico sentido del humor.

Es un libro que inclusive hoy en día causa mucha controversia, no sólo por la representación de la figura masculina afroamericana que se plasma, donde salen bastante malparados pero que sin duda es sumamente real, sino también por la atracción entre la protagonista y otra mujer, que puede tomarse como un punto de apoyo para ese brutal cambio que hay en Celie. No quiero abordar demasiado éste punto, pues creo que es en el donde se encuentra la magia de la novela. Pero ahí está y ahí lo dejo, ya queda de ustedes saber qué pasa ahí.

En definitiva, una novela genial, que me encanta y en la que Walker plantea una idea del perdón bastante cursi y bonita inclusive; a pesar de todo el odio,  nos enseña que su comportamiento no es más que el reflejo de una personalidad débil y solitaria. Un libro con narración epistolar sumamente especial y al que espero haberle hecho justicia en ésta reseña.

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