Chimamanda es afroamericana,
feminista, progresista, sensible, lírica, biempensante, escritora, novelista,
ensayista... ¡cómo me gusta esta mujer!
Me encanta Adichie y eso quedó muy claro
en mi reseña de “Todos deberíamos ser feministas”, uno de mis libros favoritos
que, entre muchas otras cosas, me abrió las puertas a la maravillosa obra de
Chimamanda; si bien me sentía un poco alejada a ella por el hecho de que en
todos lados la pintan como la revelación del siglo, la mejor escritora de hoy
en día, que si esto, que si lo otro y a mi ese tipo de recomendaciones no me
suelen gustar, pido perdón por haberme sentido tan intimidada, pues no hay
razón de ello.

Puedo afirmarlo:
Chimamanda está entre las mejores escritoras de ésta época ¡¡inclusive de la
literatura universal!! A mí me encanta leer y a pesar de que me gusten muchísimos libros al año, no soy de
entregarle mi corazón completamente a ninguno. Americanah logró tomar una parte
de mi y es por ello que ya le veo su trono en el top de éste año. Una novela
que me lleve a mis límites, que me haga darme cuenta de realidades que
desconocía, que me haga reflexionar y emocionarme, merece más que la mayor
puntuación posible, por ello, Americanah
tiene un lugar especial en mi corazón.


Y es que no hace
falta haber sufrido los mismos problemas que la protagonista (que yo creo que tiene
mucho de la autora dentro de sí) para que una novela como ésta te destroce. El
tema del racismo es sumamente duro y me molesta enormemente cuando se cree que
sólo eres capaz de sufrirlo cuando te pasa a ti. Cualquiera que lea Americanah, será capaz de empatizar con Ifemelu, sea como sea, porque es de esas novelas
que te ponen en la piel del personaje mediante una narrativa espectacular.
Quizá no nos parecemos mucho, uno que otro aspecto, pero el don de Adichie es
lograr ponerte en su piel es simplemente increíble. Es por ello que pienso que
cuando definen a ésta mujer como la revelación del siglo no se equivocan: para
mí, ningún otro autor había podido lograr, a tal nivel, (que no digo que hay
otros libros magníficos con respecto a éste tema), hablar del racismo y ponerte
en los pies de un discriminado como ella.
Americanah es el
término burlón con el que los nigerianos se refieren a sus habitantes cuando
regresan de los Estados Unidos. Chimamanda nació en Nigeria y gracias a una
beca se mudó a los Estados Unidos, tal como Ifemelu, la protagonista de ésta
historia, que emigra siendo bastante joven a la gran potencia para terminar su
educación, debido a la gran dictadura militar en la que vive, a mediados de los 90 que no le permite
continuar con sus estudios. A pesar de que es Obinze, su enamorado y a quien
debe abandonar, el que está obsesionado por el tema de los EEUU, es ella quien
lo consigue. Su llegada a éste nuevo país no es tan fácil como se cree en
Nigeria; adaptarse a un nuevo entorno con diferentes costumbres no es fácil.
Pero además, ella es una gran observadora y se dedica a diseccionar a la
sociedad americana desde la perspectiva de una mujer de raza negra no
americana, pues desde que llega está consciente de que el color de su piel es
un limitante en ésta nueva sociedad.

Y me encanta éste punto, porque leemos de lleno sus experiencias, críticas y su enigmática mirada. Ifemelu escribe en su blog para enfrentarse a todo lo malo, a contar sus experiencias y a reflexionar sobre ellas para poder extraer algo con sentido y dotarse de una paz mental que le permita dotarse de una gran coherencia personal. Y por otro lado, tenemos a Obinze, que se ha ido a Inglaterra, de donde es deportado tras ser descubierto contrayendo matrimonio por conveniencia, amañado por unos rufianes angoleños.

El libro cuenta 600 y pico de páginas y ninguna tiene desperdicio. Porque dentro de esa gran
historia de amor difícil entre Obinze como emigrante en Inglaterra y la de
Ifemelu en los Estados Unidos, en contraste con las experiencias de Uju y Dike,
se forma una novela sustanciosa, que critica, que reclama y que reflexiona
acerca de un millón de temas, que no te deja indiferente y que marca un antes y
un después en cualquier lector.
Sin
duda, me encanta el hecho de que los personajes sean tan reales; tanto que
incluso asusta. Ifemelu sufre, siente, padece, Obinze es dulce, lector, vivo,
me he identificado mucho con su gusto por la lectura; y por otro lado, tenemos
a una de las joyas de la corona de éste libro: la mamá de Ifemelu, porque
además de todo el tema del racismo, el amor y el sufrimiento, Adichie con éste
personaje introduce una crítica bastante fuerte a la religión obsesiva, pues su
madre hace ayunos muy fuertes, no usa cierto tipo de cosas porque la religión
no lo permite y, entre tantas cosas, la autora en éste personaje hace una
pincelada bastante potente a éste tema tan complicado para culturas con
creencias tan arraigadas.
Este trío de personajes, además de la tía Uju, le dan a la novela ese toque de realidad tan profundo del que les hablaba. Están sumamente bien construidos, trabajados, elaborados con tiempo, como debería ser; con mucha dedicación y amor, y es una cosa palpable. Al ver una historia tan cruel, tan ruda, acompañada de personajes tan reales, tan bien hechos, solo puede dar una como resultado una obra magistral: y eso es lo que significa Americanah.
Este trío de personajes, además de la tía Uju, le dan a la novela ese toque de realidad tan profundo del que les hablaba. Están sumamente bien construidos, trabajados, elaborados con tiempo, como debería ser; con mucha dedicación y amor, y es una cosa palpable. Al ver una historia tan cruel, tan ruda, acompañada de personajes tan reales, tan bien hechos, solo puede dar una como resultado una obra magistral: y eso es lo que significa Americanah.


Me encanta esa sinceridad con la que está narrando lo que piensa, aunque sabe que es probable que sea criticada por ello, desgrana todo de una manera sublime y es gracias a ello que se vuelve viral. Todos los temas de la raza, del racismo y de sus sentimientos, que define con la famosa frase de que ella no era negra en Nigeria, sino que comenzó a serlo en Estados Unidos, son el punto fuerte de la novela, donde está la verdadera crítica y el gran potencial de éste libro.
Feminismo,
religión, racismo, culturas, etnias: esto es Americanah, una cantidad sumamente
variada de temas, tratados a profundidad, que me ha encantado. Que finjamos que un problema no está, no
significa que no exista y esto queda sobre la mesa en una novela como ésta,
que, en definitiva, me ha encantado y que estará entre las mejores de éste año.
Ifemelu es un personaje increíble, que me ha fascinado y del que estoy enamorada. No pueden dejar de conocerla, ya que, además, en ella hay un montón de referencias autobiográficas de la propia Chimamanda. Un vivo reflejo de nuestra sociedad, donde negamos que el racismo exista, aunque este siga siendo una realidad latente que no podemos obviar y que está sujeto a un montón de temas más que Adichie desglosa muy bien en éste maravilloso libro.
Ifemelu es un personaje increíble, que me ha fascinado y del que estoy enamorada. No pueden dejar de conocerla, ya que, además, en ella hay un montón de referencias autobiográficas de la propia Chimamanda. Un vivo reflejo de nuestra sociedad, donde negamos que el racismo exista, aunque este siga siendo una realidad latente que no podemos obviar y que está sujeto a un montón de temas más que Adichie desglosa muy bien en éste maravilloso libro.
No he leído nada de esta autora pero me ha entrado bastante curiosidad. No la descarto. Un saludo
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