Americanah, Chimamanda Ngozi Adichie. - Mariana lee

jueves, 4 de mayo de 2017

Americanah, Chimamanda Ngozi Adichie.

 

Ay, mi Chimamanda.

Afroamericana, feminista, progresista, sensible, lírica, biempensante, escritora, novelista, ensayista, cómo me gusta esta mujer. Me encanta Adichie y eso quedó muy claro en mi reseña de “Todos deberíamos ser feministas”, uno de mis libros favoritos que, entre muchas otras cosas, me abrió las puertas a la maravillosa obra de Chimamanda; si bien me sentía un poco alejada a ella por el hecho de que en todos lados la pintan como la revelación del siglo, la mejor escritora de hoy en día, que si esto, que si lo otro y a mi ese tipo de recomendaciones no me suelen gustar, pido perdón por haberme sentido tan intimidada, pues no hay razón de ello.

Puedo afirmarlo: Chimamanda está entre las mejores escritoras de ésta época ¡¡inclusive de la literatura universal!! A mí me encanta leer, y suelo hacerlo con bastante frecuencia, y a pesar de que me gusten muchísimos libros al año, no soy de entregarle mi corazón completamente a ninguno. Americanah logró tomar una parte de mi y es por ello que ya le veo su trono en el top de éste año. Una novela que me lleve a mis límites, que me haga darme cuenta de realidades que desconocía, que me haga reflexionar y emocionarme merece más que la mayor puntuación posible, sin duda, merece un espacio especial y es lo que Americanah tiene.

Y es que no hace falta haber sufrido los mismos problemas que la protagonista (que yo creo que tiene mucho de la autora dentro de sí) para que una novela como ésta te destroce. El tema del racismo es sumamente duro, y me molesta enormemente cuando se cree que sólo eres capaz de sufrirlo cuando te pasa a ti. Cualquiera que lea Americanah será capaz de empatizar con Ifemelu, sea como sea, porque es de esas novelas que te ponen en la piel del personaje mediante una narrativa espectacular. Quizá no nos parecemos mucho, uno que otro aspecto, pero el don de Adichie es lograr ponerte en su piel es simplemente increíble. Es por ello que pienso que cuando definen a ésta mujer como la revelación del siglo no se equivocan: para mí, ningún otro autor había podido lograr, a tal nivel, (que no digo que hay otros libros magníficos con respecto a éste tema), hablar del racismo y ponerte en los pies de un discriminado como ella.

Americanah es el término burlón con el que los nigerianos se refieren a sus habitantes cuando regresan de los Estados Unidos. Chimamanda nació en Nigeria, y gracias a una beca se mudó a los Estados Unidos, tal como Ifemelu, la protagonista de ésta historia, que emigra siendo bastante joven a la gran potencia para terminar su educación, pues se encuentra dentro de una dictadura militar a  mediados de los 90 que no le permite continuar con sus estudios, y a pesar de que es Obinze, su enamorado y a quien debe abandonar, el que está obsesionado por el tema de los EEUU, es ella quien lo consigue. Su llegada a éste nuevo país no es tan fácil como se cree en Nigeria; adaptarse a un nuevo entorno con diferentes costumbres no es fácil. Pero además, ella es una gran observadora y se dedica a diseccionar a la sociedad americana desde la perspectiva de una mujer de raza negra no americana, pues desde que llega está consciente de que el color de su piel es un limitante en ésta nueva sociedad.

Mediante una historia de amor fascinante, Adichie nos introduce en una realidad sumamente dura, que mete por debajo de la mesa; ella, tras múltiples intentos de encontrar trabajo (y pasarla bastante mal) termina prostituyéndose, desbaratada, dolida, poco tiempo después consigue un puesto cuidando niños en una familia blanca bastante bien acomodada y es allí donde comienza a escribir un blog, donde pone sus mordaces comentarios y grandes observaciones, que terminan convirtiéndose en un gran éxito que le permite renunciar a su trabajo y comenzar a ganar dinero. Y me encanta éste punto, porque leemos de lleno sus experiencias, críticas y su enigmática mirada. Ifemelu escribe en su blog para enfrentarse a todo lo malo, a contar sus experiencias y a reflexionar sobre ellas para poder extraer algo con sentido y dotarse de una paz mental que le permita dotarse de una gran coherencia personal. Y por otro lado, tenemos a Obinze, que se ha ido a Inglaterra, de donde es deportado tras ser descubierto contrayendo matrimonio por conveniencia, amañado por unos rufianes agoleños.

Es un libro que cuenta con 600 y pico de páginas que he disfrutado muchísimo. Porque dentro de esa gran historia de amor difícil entre Obinze como emigrante en Inglaterra y la de Ifemelu en los Estados Unidos, en contraste con las experiencias de Uju y Dike, se forma una novela sustanciosa, que critica, que reclama y que reflexiona acerca de un millón de temas, que no te deja indiferente y que marca un antes y un después en cualquier lector.

Sin duda, me encanta el hecho de que los personajes sean tan reales; tanto que incluso asusta. Ifemelu sufre, siente, padece, Obinze es dulce, lector, vivo, me he identificado mucho con su gusto por la lectura; y por otro lado, tenemos a una de las joyas de la corona de éste libro: la mamá de Ifemelu; porque además de todo el tema del racismo, el amor y el sufrimiento, Adichie con éste personaje introduce una crítica bastante fuerte a la religión obsesiva, pues su madre hace ayunos muy fuertes, no usa cierto tipo de cosas porque la religión no lo permite, y entre tantas cosas, la autora en éste personaje hace una pincelada bastante potente a éste tema tan complicado para culturas con creencias tan arraigadas.  Este trío de personajes, además de la tía Uju, le dan a la novela ese toque de realidad tan profundo del que les hablaba. Están sumamente bien construidos, trabajados, elaborados con tiempo, como debería ser; con mucha dedicación y amor, y es una cosa palpable. Al ver una historia tan cruel, tan ruda, acompañada de personajes tan reales, tan bien hechos, sólo puede dar una como resultado una obra magistral: y eso es lo que significa Americanah.

Pero a pesar de que me encanten estos personajes, mi parte favorita sigue siendo ese maravilloso blog donde Ifemelu lo suelta todo como le da la gana, nunca había leído fragmentos de escritos tan buenos, si bien hay muchos libros por allí con detalles similares a éstos, nunca habían estado tan bien planteados como aquí. Y es que además, hay mucho de Chimamanda en ellos; todas esas críticas y análisis vienen de ella, de sus entradas, de lo vivido, de lo sufrido y de lo aprendido. Esos fragmentos son por mucho mi parte favorita; los disfrutaba muchísimo y me hacían sumamente feliz, aunque también sufría mucho.  Me encanta esa sinceridad con la que está narrando lo que piensa, aunque sabe que es probable que sea criticada por ello, desgrana todo de una manera sublime y es gracias a ello que se vuelve viral. Todos los temas de la raza, del racismo y de sus sentimientos, que define con la famosa frase de que ella no era negra en Nigeria, sino que comenzó a serlo en Estados Unidos, son el punto fuerte de la novela, donde está la verdadera crítica y el gran potencial de éste libro.

Feminismo, religión, racismo, culturas, etnias: esto es Americanah, una cantidad sumamente variada de temas, tratados a profundidad, que me ha encantado.  Que finjamos que un problema no está, no significa que no exista, y esto queda sobre la mesa en una novela como ésta, que en definitiva me ha encantado y que estará entre las mejores de éste año. Ifemelu es un personaje increíble, que me ha fascinado y de la que estoy enamorada, que no pueden dejar de conocer y en la que hay un montón de referencias autobiográficas de la propia Chimamanda. Un vivo reflejo de la sociedad que no cree que el racismo exista, pero que sigue siendo una realidad latente que no podemos obviar y que está sujeto a un montón de temas más, que Adichie desglosa muy bien en éste maravilloso libro.

1 comentario:

  1. No he leído nada de esta autora pero me ha entrado bastante curiosidad. No la descarto. Un saludo

    ResponderEliminar