Vivan
las mujeres una y mil veces.
He
leído pocos nicaragüenses. Investigando en internet sobre este
país, me topé con Gioconda Belli, una mujer muy feminista, que con
“La mujer habitada” se ha ganado mi corazón.

Belli
escribe con una prosa cargada de poesía impresionante. Ella es
elegante, sensible, culta y dulce, transmitiéndole sus cualidades a
la narrativa y logrando suavizar los momentos más crudos de la
novela. Leerla es un placer, con expresiones y giros propios del
español latinoamericano, que construyen frases memorables y
preciosas, mezclando historia y ficción, magia con realidad,
entrando en temas de política y rebeldía, así como de amor y
pasión.
La
escritora nos habla de una infinidad de temas, comenzando por la
rebeldía, pasando por la naturaleza, las diferencias sociales,
ricos, pobres y terminando en algo tan fundamental como el feminismo.
La mujer habitada es una novela sublime,que aborda el papel
“secundario” de la mujer, desde una mirada principal, a través
de dos mujeres que denuncian y combaten las opresiones de su pueblo y
de las mujeres, recordándonos que es importante luchar por nuestros
ideales, en pro de un mundo mejor, dejando de lado la resignación
como solución, mostrando la necesidad de vivir “habitado” pues
sólo así podemos conseguir una vida plena, en contraposición a la
muerte en vida, porque “quien ama, no muere jamás”.
Lavinia
solo tiene 23 años y forma parte de la burguesía de su país,
independizándose de su padre y trabajando en una oficina de
arquitectura, donde descubre que el sistema proteccionista y
patriarcal se extiende a todos los ámbitos de su vida y que su
historia no tiene ningún sentido si se compara con la nacional. Así,
se va interesando en el feminismo, su auto realización y la justicia
social que, para ella, son aplicables en cualquier sistema que
necesita ser corregido. Progresivamente, se traslada a la causa
social aplicada, enfrentándose a los diferentes niveles económicos,
sociales y culturales, concluyendo que la teoría europea no es
aplicable en latinoamérica, pues aquí somos los “colonizados”,
inmiscuyéndose en su rebelión personal.

Ambas
se unen en una mujer habitada que lucha por su país e ideales,
levantándose contra la invasión española y la dictadura,
intentando mantener la libertad ante lo que las destruye, en un
progresivo despertar de la conciencia en una realidad anterior y
paralela a la suya. Es así como la nicaragüense hace un rescate de
la memoria de los pueblos de su país, que siente como parte de sí
misma y que ha sido olvidada, volviendo a través de símbolos que
muestran que algo estaba cambiando; mostrando una dualidad femenina
que busca conseguir respuestas a su condición femenina en la
realidad latinoamericana que Belli desarrolla como esas mujeres que
nos habitan y cuya historia es importante conocer y difundir.
A
través de estas 387 páginas, dos luchas se mezclan en una sola
sangre, en la actualidad y en el pasado, donde la lucha es
resistencia y la resistencia es amor y este es infinito, viendo en
esa cualidad la trascendencia de la humanidad dentro de sí misma,
pues al amar nos volvemos infinitos, que Belli aborda con una
sensualidad y erotismo brutal, con mujeres bañadas en el poder de la
naturaleza: luna, agua, pulpa de sol, que parecen ser infinitos,
paseándose por escalofríos de placer y lágrimas de felicidad en
cada página, con una pluma poética y ligera que presenta a el hecho
de vivir al mismo tiempo y en diferentes seres, en otro espacio y
otras vidas, ofreciéndonos con tintes de magia una novela que habla
de libertad, fuerza y amor.

En
definitiva, una novela que se enmarca en dos procesos históricos y
característicos de Latinoamérica como lo son la colonización
española y las posteriores dictaduras violentas que surgen como su
legado, mediante un personaje que se desdobla y que muestra la
constante lucha femenina, que no se adapta a los parámetros europeos
y que parece ser mucho más difícil de lo que queremos ver. Todas
tenemos a una mujer habitada que debemos conocer y a través de esta
novela, Belli con un lenguaje poético, nos introduce en una realidad
que se enmarca en el pasado pero que está más vigente que nunca.
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