Falke, Federico Vegas. - Mariana lee

domingo, 16 de julio de 2017

Falke, Federico Vegas.


Viva Venezuela, mi patria querida.

Me encantan los libros que tienen que ver con historia. Tanto antes, como durante y después de fuertes procesos históricos, nunca falta alguien con el talento necesario para demostrar que sea lo que sea, el ser humano avanza poco. Falke, del venezolano Federico Vegas, no es la excepción a nada de esto.

En esta oportunidad, nos presenta la versión novelada de la conspiración contra Juan Vicente Gómez liderada por Delgado Chalbaud. El libro se divide en “carpetas”, la primera se titula Preparativos para la invasión, la segunda La travesía, De Cumaná a Puerto España  la tercera, De Puerto España a París es la cuarta y Cuatro años después la quinta y última. Así, Falke relata las desventuras de un grupo de venezolanos que a finales de los años 20 organiza una expedición con el fin de derrocar a dicho dictador, conocido como “el bagre”. El Falke zarpa desde Polonia y llega a Venezuela por la península de Araya, con Rafael Vegas, Julio Mc Gil, Armando Zuloaga, Juan Colmenares abordo, así como Román Delgado Chalbaud, Luis Rafael Pimentel, Francisco Linares Alcántara y Doroteo Flores, entre un montón de personajes más que aparecen progresivamente.

Su expedición termina en un fracaso rotundo, pues muchos de sus integrantes mueren o son apresados por el régimen, mientras que otros se ven obligados a convertirse en fugitivos. Así, se convierten en el vivo relato de los años finales de esta dictadura narrada bajo la voz de Rafael Vegas, el protagonista de nuestra historia, que reúne todos los relatos contados en la cubierta del barco.
Desde un inicio, empatizar con el personaje es sumamente sencillo, pues Federico se reconstruye en él como un personaje literario. A través del mismo, como lectores, ahondamos en las pasiones del protagonista y juzgamos bajo sus ojos al resto de muchachos, con una mirada crítica basada en los prejuicios de Rafael Vegas, justificando la urgencia de contar una tragedia como esta.

Vegas logra introducir al lector en los escenarios que describe. Nos hace sentir la fatiga del viaje junto a los personajes, así como la desconfianza entre ellos y el temor de verse a la deriva. Con una prosa sublime, los adentra en la historia para ser capaces de comprobar lo irónico, lo solemne y lo banal que se esconde tras toda tragedia. “Acaso no sabíamos que hasta el más cruel y obstinado presente se convierte en pasado”, dice, siendo esta la moraleja de su historia. Es así como Vegas hace uso de la palabra para impugnar la verdad y dar su versión de lo ocurrido, teniendo como resultado una novela como Falke, el vivo reflejo del compromiso del cambio político y la denuncia del mismo.

Desentraña lo ocurrido tras el caso Falke, siendo el intento fallido de un grupo de caudillos, intelectuales y estudiantes por derrocar a Gómez el eje central de la novela que, a través de las reflexiones de Rafael, aborda dejando preguntas sin respuestas, en busca de conocer qué ocurrió más allá de lo dicho, hurgando hasta llegar a las entrañas del problema, para hacer una reflexión acerca del país.

De esta manera, Falke expone el aspecto que Vegas considera que hay detrás de la derrota del mismo: la desmemoria del venezolano. Así, proyecta la historia venezolana, a través de un episodio olvidado, dando como fin un profundo análisis de la situación de Venezuela. Busca respuestas y concluye que nuestro país es un “prodigioso manicomio”.

Reconoce que la causa de todos nuestros males es la incapacidad de transformar lo que ocurre en experiencias, en conocimiento como herramienta para cambiar, siendo este un comportamiento poco aplicado y muy repetitivo en nuestra historia, siempre sometida a la arbitrariedad y la tiranía del presidente de turno, que trae como consecuencia inmediata los alzamientos y rebeliones de la otra cara de la moneda que busca un cambio a ese caos político, que nos lleva a estar condenados a una “repetición infernal”, por lo que nuestra mayor “tragedia” es no poseer una verdadera historia de “nuestro empobrecimiento”, sin conocer nuestro país, historia, organización y posibilidades.

Esto nos lleva a lo que él denomina como una “desmemoria histórica” que nos hace tropezar con la misma piedra y que no nos deja superar esos eslabones en nuestro desarrollo como nación, impidiéndonos conectar nuestros fracasos pasados con los presentes., dentro de esa patología colectiva en la que el grupo de Falke se ve envuelta.

Por ello, la conciencia y la memoria histórica son las armas más letales de la sociedad venezolana para superar los numerosos y tortuosos procesos políticos en los que nos encontramos estancados. Son ellas quienes facilitan que un país avance y que se alce contra la tiranía. Falke es una obra que supera la ficción, que nunca perderá vigencia y que es una herramienta para atacar la falta de conciencia histórica que reina en nuestras calles.

Vegas busca revertir todo aquello que nos ha llevado a esta amnesia eterna, revisando el pasado para comprender el presente y traer respuestas que nos sean útiles para cuestionar lo que ocurre a nuestro alrededor y adquirir lo necesario para atacar lo que nos viene. Aunque se basa en la época gomecista, que suena tan lejana, su mensaje es claro, contundente y no pierde vigencia. Lo ocurrido en nuestro pasado se repite en nuestro día a día, así como las torturas, protestas y un dictador disfrazado de pana. Concluye que hemos regresado a toda esa dinámica ya trabajada, llena de pretensiones revolucionarias y uso de la fuerza, trayendo su mensaje al presente, que viaja a través del tiempo y que se convierte en una metáfora eterna.

En definitiva, una novela que reconstruye un épico intento fallido de acabar con un dictador y que deja como enseñanza la importancia de conocer lo ocurrido para atacar el provenir. Una obra inmortal, que nunca perderá vigencia y que merece ser leída y conocida por todo el mundo, pues es ella el arma que necesitamos para acabar con los problemas que nos atañan desde hace tantos años. Falke es la fuerza que Vegas le da a su mensaje, pues es necesario apostar a nuestra conciencia histórica para hacer de nuestro país un lugar mejor y con mucha memoria para no volver a cometer los mismos errores.




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