El olvido que seremos, Héctor Abad Faciolince.

jueves, junio 01, 2017 Mariana Teresa Garcia Escobar 1 Comments

 

Vivan esos libros que te mueven las fibras.

El año 2016 fue bastante difícil. Los últimos tres meses fueron un caos total e indescriptible. Pero llegó un libro, en diciembre, que me dejó claro que siempre habrá algo por lo que estar feliz.

Héctor Abad Faciolince nos enseña su vida desde el interior más profundo y sincero y nos trasmite lo que sentía hacia su padre, que fue asesinado por la defensa imparable de la igualdad, la justicia y la educación en Colombia a finales del siglo XX, donde la libertad de expresión era una sentencia a muerte.

Es un libro emocional. El autor hace una novela testimonial transformando sus sentimientos en palabras, introduciéndonos en la vida de un niño que amaba a su padre por encima de todas las cosas, que era un ser especial, construyendo un vínculo más allá de la sangre, donde el amor y la belleza juegan un papel fundamental en sus pilares de vida, con un cariño incondicional, sabiendo que lo iban a matar, llevando a modo de epitafio, uno de los versos de Borges que reza que “ya somos el olvido que seremos”; a través de una prosa cargada de sentimientos puros y sumamente lírica, que nos lleva a emocionarnos con la intimidad regalada a nosotros los lectores, que no podemos dejar de sentirnos parte de cada una de sus páginas.

No sé ni cómo llegué a este libro que es todo un escenario literario y vital, que nos lleva a un ejercicio de reflexión personal, con el que me he identificado muchísimo, pues la muerte de su padre puede simbolizar distintas cosas partiendo de la experiencia.  Leer El olvido que seremos no es sólo leer sobre la vida de ese personaje colombiano tan importante,  sino también identificarnos en cada una de sus frases, llenas de ese amor incondicional que solo los que tenemos la suerte de contar con un ser tan excepcional en nuestra vida podemos reconocer (gracias, SL).

Para Abad Faciolince fue su padre, en mi simboliza otra cosa. Esa luz que siempre te acompaña, la voz de su conciencia que le habla todos los días y lo guía en cada decisión que ha de tomar. Es ese amor primitivo, que cree más en ti de lo que lo haces tú mismo, que con ese amor y cariño te lleva de la mano y que te recuerda la suerte que has tenido por tener en tu vida a un ser excepcional como ayudante, constituyendo una bendición que no todos tienen y que es necesario gozarla.

En definitiva, un libro que me produce sentimientos encontrados y que quisiera poder definir de una mejor manera. Está escrito desde los afectos y desde ahí parto para escribir esta reseña, llena de ilusión por estar haciéndolo bien en ese intento de mantenerme a flote en la cotidianidad. 

 “Y si mis recuerdos entran en armonía con algunos de ustedes, y si lo que yo he sentido (y dejaré de sentir) es comprensible e identificable con algo que ustedes también sienten o han sentido, entonces este olvido que seremos puede postergarse por un instante más, en el fugaz reverberar de sus neuronas, gracias a los ojos, pocos o muchos, que alguna vez se detengan en estas letras”.

1 comentario:

  1. Muy lindo la verdad, conocer todo el amor que le tenía su padre y viceversa, recomendado.

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