Cómo ser mujer, Caitlin Moran. - Mariana lee

viernes, 19 de mayo de 2017

Cómo ser mujer, Caitlin Moran.

Vivan esos libros que hablan de temas complicados con dos cojones.

Me encantan esos libros que abordan temas complejos de frente y sin miedo. En Cómo ser mujer, Moran se pasea por una infinidad de temas, que van desde el feminismo, la maternidad la familia, e incluso el tomar decisiones tan radicales como importantes y no muy comunes como no tener hijos, hasta explicar la importancia de Lady Gaga para el género femenino y los errores y horrores de la depilación íntima. Pero todo a modo de broma, con un lenguaje bastante sarcástico, con mucha verdad de fondo y con un par de cojones bien puestos para decirlo todo sin pelos en la lengua. No es un manual, como a simple vista parece, ni tampoco una antología, es simplemente el recuento de las memorias de ésta periodista, crítica, presentadora de televisión, feminista, madre, y pare usted de contar, intentando explicar cómo ser mujer, a modo de ensayo.

Y es que el problema de escribir éste tipo de cosas es que se prestan a la mala interpretación. Al hablarlo, se le da el tono adecuado y puede que no sea tan mal visto como al escribirlo. Y esto lo digo porque hay un montón de reseñas negativas acerca de ésta novela, pues no entienden el verdadero sentido sarcástico de la obra; desde el título, Cómo ser mujer es un libro sumamente satírico y sarcástico, que derrumba todas esas expectativas sobre cómo se debe ser una mujer, porque ni siquiera existe una esencia que defina qué es serlo, entendiendo así que éste es un libro que se contradice desde el primer momento. Así que para leerlo hay que dejarse de estupideces y tomárselo con soda, pues a fin de cuentas todo viene a modo de crítica sarcástica.
Éste es un libro fundamental para el feminismo. Hay una imagen muy errónea sobre lo que es ser feminista, creen que serlo te convierte automáticamente en una intensa, que odias a los hombres y que todas somos lesbianas, hoy en día el concepto de feminista está lleno de prejuicios, no, no queremos ser superiores a nadie, sólo buscamos una equidad que se adapte a las necesidades de ambos y que nos permita tener una igualdad de derechos, aunque tengamos carencias completamente distintas. En Cómo ser mujer se hallan una infinidad de situaciones machistas que pasan por debajo de la mesa, contadas mediante hechos que te harán reírte, enojarte y sobretodo, pensar, donde menos te lo esperas.

Argumenta que,con los años,han surgido una cantidad increíbles de machismo, que nacen del tradicional: evidente, enervante y horrible. Ahora, en pleno siglo XXI, hay mujeres machistas y hombres que utilizan el machismo como un chiste, a modo irónico, donde técnicamente no es discriminación, sino un chiste del que debes reírte, me encanta ese fragmento en el que dice que hay demasiadas actitudes de mierda con las mujeres que se han difuminado, que han quedado total o parcialmente ocultas, y que luchar contra ellas es igual a combatir contra algo imposible. Dice así, que al igual que el racismo, el antisemitismo y la homofobia, lo que ella define como “machismo moderno” se ha vuelto muy astuto, taimado y codificado, utilizando un amplio abanico de palabras, comentarios, frases y actitudes para menospreciar sutilmente a una mujer sin que esto sea del todo evidente.



Ella ve a todo el mundo como “Los muchachos”, porque todos al final,somos sólo un puñado de gente intentando llevarnos bien, reza que el alfa y omega de su visión del mundo consiste en no estar “ a favor de las mujeres”, ni “a favor de los hombres”, sino que es partidaria de los tantos millones de personas que ocupan el mundo. Me encanta, porque es en síntesis por lo que luchamos a la hora de llamarnos feministas, es, a fin de cuentas, la mejor manera de ver al mundo y a una lucha que sólo quiere la mayor igualdad posible.

El libro comienza con un relato en el que la autora comenta cómo a los trece años fue perseguida por un grupo de vándalos que confundían a ea chica gorda y torpe que era ella con un marica. Y así va, desde su infancia hasta su amistad co Lady Gaga, Moran no se priva de contar las anécdotas más humillantes y divertidas de su vida para diseccionar con un humor punzante los hitos por los que toda mujer pasa. Desde la primera regla, la depilación, la moda, la imagen corporal, el tipo de pornografía, el ser madre, la decisión de no serlo, el aborto, el machismo en el trabajo, entre un montón de temas mas, tratados mediante la propuesta de un “feminismo exaltado”; como ella misma lo define, tirando un dardo tras otro, sin arrepentimientos, con ingenio y gracia, reivindicando un feminismo muy cotidiano, que traspasa la solemnidad beauvoriana, haciendo eco del radicalismo sesentoso de Germaine Greer y su mujer castrada por las convenciones sociales, y retoma la discrepancia entre la realidad de nuestra vida como mujeres y la imagen a la que pretendíamos amoldarnos, he ahí el porqué de su título: no hay una manera de ser mujer.

Con éste libro busca recuperar la esencia de ese concepto desgastado que se ha vuelto el feminismo, que a fin de cuentas sólo busca hacer un mundo igual para hombres y mujeres, defendiéndolo con una militancia contagiosa apta para todos. La autora parte de la constatación de que hoy en día muchas mujeres consideran casi un sacrilegio el denominarse feminista, viéndolo como una lucha pasada e innecesaria por las que unas cuantas radicales siguen insistiendo. Moran defiende la absoluta vigencia del feminismo, como ella lo dice, “feminismo exaltado”, o radical, pues ese supuesto radicalismo no es más que la insistencia en la evidencia de que no debe haber ninguna diferencia en la manera en la que la sociedad trata a ambos géneros, abordándolo con ejemplos recientes de esa errónea concepción que a veces pretende igualar al feminismo con el machismo, como si fueran dos extremos de una misma cuerda y nos lleva a cuestionarnos en qué medida las conquistas y logros del feminismo están del todo consolidados o si, por el contrario, aún queda un trecho mucho más largo del que creemos recorrer.

Y como bien señala la autora en ese fabuloso epílogo, demasiadas veces se le ha hecho creer a la mujer que existe una esencia de lo femenino a la que amoldarse. La mayoría de las niñas crecen creyendo que la mujer debe ser, mientras que los hombres deben hacer. Se opone a esa creencia de que hay una manera determinada de ser mujer y se abre a la libertad de hacerse a sí misma, como esa famosa frase de que una mujer no nace, sino que se hace

Entre risas e ironías, se mete de lleno en un total de 16 temas complejos, que pasando por la masturbación, el parto, la belleza y pare usted de contar, que son tratados desde una perspectiva feminista indispensable, con un lenguaje sumamente inteligente, soez y directo que lo dice todo sin pelos en la lengua. Cómo ser mujer es, en definitiva, una lectura indispensable, que no se rige por géneros y que no pueden dejar de leer, que maneja una atmósfera de complicidad con el lector y que da una explicación racional de lo que es el feminismo desde un punto de vista racional.

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