Las lanzas coloradas, Arturo Uslar Pietri. - Mariana lee

sábado, 11 de marzo de 2017

Las lanzas coloradas, Arturo Uslar Pietri.

Viva el Pietri.

Hace poco más de un mes tuve que hacer una exposición sobre Las lanzas coloradas, de Arturo Uslar Pietri y quedé enamorada.  Uslar Pietri es un maestro de las letras venezolanas que verán muchísimo por aquí de ahora en adelante y que con esta novela, que se va directo a mi top de este año, se ganó mi corazón para siempre.

Las lanzas coloradas es su novela más famosa y en ella se relata un episodio de la guerra de independencia de Venezuela, cuando la región del llano fue asolada por el general Boves. Nos sitúa en el intento fallido del prócer venezolano Simón Bolívar de liberar la Capitanía General de Venezuela de manos del poder español, aunque nunca se hace presente. Además, refleja el espíritu de independencia criollo y la sublevación de los esclavos.

La novela se ubica dentro de la guerra de independencia en lo que fue la Capitanía General de Venezuela en los años 1813 y 1814, cuando la batalla llegó a su clímax de heroísmo y sacrificio y se concentra en los valles de Caracas, cerca de Aragua, comenzando en El Altar, Maracay, paseándose por Santiago de León de Caracas y terminando en La Victoria, donde esperan la llegada del General Bolívar, Presentación Campos es encarcelado y el General Boves pierde la lucha por acabar la 1era república.

En el año 1814 se desarrolló la insurrección popular comandada por José Tomás Boves (donde murió) y el autor toma ese único año, esa cápsula diminuta, y comprende, viendo desde lo más pequeño, a través de un corto período de tiempo, el uso de la violencia en las tierras venezolanas y latinoamericanas, no sólo en las batallas, sino en episodios como en la violación de Inés.

Un hecho histórico – social relevante es la batalla de la Victoria, ocurrida el 12 de febrero de 1814, donde Boves y Bolívar se encuentran y constituye el punto central de la novela, donde los godos y los patriotas se enfrentan, saliendo los hispanos como vencedores, a pesar de no contar con Bolívar, y mediante estas figuras observamos cómo el mundo fenece destruido por la avasallante guerra que acaba y trastorna todo lo que toca, así como nos muestra la incapacidad de una clase social al asomarse a la gran matanza que sucede.

Uslar Pietri nos transporta con Las Lanzas coloradas al momento crucial de la historia venezolana y se ubica en el trance de su independencia y las atroces vicisitudes que la rodean. El infortunio, la desolación de la tierra arrasada, la sombra del fracaso y el derrumbe de los ideales son hechos que ocurrieron dentro de éste proceso y que rara vez son presentados, que se ponen sobre la mesa en la obra para debatir en el presente con las realidades más cercanas. Es una novela histórica que se centra en la guerra y en las consecuencias que acarreó, donde hay un montón de conflictos en los que los protagonistas participan e intervienen en pleno siglo XIX, donde comenzaban a desarrollarse los derechos humanos, la libertad y la justicia y como se menciona en la obra, “El mundo no ha sido hecho para lo mejor (…) la guerra está en él, y nadie la ha traído ni nadie podrá quitarla”.

El escritor mira un poco hacia atrás y repasa los días quietos de la colonia, en un momento en que está por acabar y se mueven entre la paz un montón de ideas que conmueven calladamente aquella sociedad dentro de la agitación de acciones que se gestan. Y es en ese mundo callado donde se encuentran Fernando e Inés, en Aragua, detrás de la Victoria, donde piensan “¿Qué nos importa a nosotros la guerra, Fernando, si vivimos felices y tranquilos en “El Altar”? ¿Qué puede hacernos a nosotros la guerra?”, en una vida de casa, “Mucho chisme, escasa vida social, mucho orgullo, pocos viajes, alguna lectura religiosa”. Y están ambos impreparados para lo que viene, inyectados de realidad únicamente a través del capitán David, que les trae los nuevos tiempos e ideales, de los que reniegan, “Fernando sentía un escozor entre el miedo y la inquietud. Comprendía que las argumentaciones de aquella especie de bestia eran las mismas que en forma inexpresada se agitaban dentro de él. A la guerra prefería su vida cómoda y muelle”

Era el inicio de una larga guerra que cambió al pueblo para siempre, desde sus vidas hasta sus convicciones y que dejó, tras un número incalculable de muertes, a una patria nueva, libre, llamada Venezuela, evocada a través de las diversas historias de una serie de personajes como Fernando, Bernardo, Inés y Presentación Campos, cuyos destinos sufren transformaciones sustanciales a causa de la devastadora presencia de la guerra.

Uslar Pietri nos presenta un cuadro bastante imparcial, pues presenta a los realistas, representados por Presentación Campos y patriotas, con Fernando, con la misma mirada crítica y adjudicándoles las mismas atrocidades y barbaries, nunca aparecen divididos en dos bandos elementales, léase buenos y malos, sino como hombres que se entregan ciegamente a la lucha.

En el ámbito social, la obra bosqueja un cuadro colectivo de la sociedad venezolana de los años de independencia y de la perspectiva histórica y evolutiva de la sociedad en devenir, desde el punto inicial del arribo del conquistador, pasando por el proceso de la sociedad asentada en bases de la colonia feudal y esclavista, llena de religiosidad y empeñada en conventualizar la ciudad en los jóvenes universitarios, hasta llegar a los albores de la guerra emancipadora cuando el pueblo no decide a qué bando incorporarse y el concepto de patria es abstracto, siendo movidos por el instinto.


 Lo que inspira las acciones de la sociedad del momento es el instinto de lucha, sobre todo hacia el amo hacendado, de los propios mantuanos, cuya paz peligraba dentro de la Capitanía General de Venezuela, que desde el inicio calculan las ganancias o pérdidas posibles, según su definición política.

Como el mismo lo dijo, se metió por los senderos del proceso de guerra más rudo de Venezuela para así “expresar lo nacional...en las horas en que alcanzó su más alta y reveladora tensión” y se sume, como expresa uno de los personajes, en una “ebriedad de ir comprendiendo”, y recrea la historia mediante personajes que iluminan el pasado.

Uslar Pietri pertenecía a una familia que venía ligada al hilo mantuano de la burguesía de su época y en su novela, publicada en los últimos años del mandato de Gómez (1931), visita el pasado en busca de las raíces más recónditas de la circunstancia nacional de la época, mediante el esbozo de los primeros años de guerra y la vida mantuana, analizándolo desde esta perspectiva y concluyendo que los patriotas venezolanos fueron cobardes y vacilantes, que no pensaron en nada más que en sus intereses materiales inmediatos y que, como militantes, sólo aceptaban la fuerza incidente de la crueldad y el saqueo, sin ningún otro valor moral o mental.



Vemos una novela que muestra las crueldades de la guerra, mediante personajes como el idealista Bernardo y el romántico inglés David, a los que la guerra cercena sin pena ni gloria, así como a los esclavos, con un panorama distinto, en su repugnante estado, a los líderes de cada bando de manera tangencial, a las mujeres que sufren con una brutalidad bestial los rigores de la barbarie, tales como Inés y La Carvajala, y como no, los idealistas que se entregan a la lucha como Fernando y Presentación Campos.

Los coloca a todos dentro de un marco de guerra que los distintos personajes están llamados a cumplir en pleno siglo XIX, en el que se ponían en juego las nociones de derechos humanos, libertad y justicia y cada uno los asume de una manera distinta, en pro de crear una patria nueva.

Tal es el caso de Presentación Campos, un “pardo grande, fuerte, pretencioso” que asume desde inicios de la novela su propia guerra, aquella que lo hará salir de la pobreza y pasar de ser el mayordomo a el jefe, es por ello que se alza contra los Fonta y recluta a los esclavos con el fin de pelear con el primero que se le atraviese en su camino. Muestra una individualidad en conflicto con su propia energía efervescente, va a luchar para quitarse la fuerza reprimida para sentir que tiene “carne de amo” y ve en la guerra la institución perfecta para formar a los amos de verdad y la hazaña para liberarse y dejar de recibir órdenes. Es el arquetipo que representa a ese tipo de idealistas que se dejan llevar por las pasiones y que ve en la violencia un medio de liberación y reafirmación, que se une a la guerra sin sabe realmente a qué va y que sigue al primer bando que le parece convincente.

De igual forma, tenemos a Fernando Fonta, un joven que salió de El Altar para recibir estudios superiores y que viene a significar ese porcentaje de la tropa que idealizaba a la guerra y que, gracias a sus estudios, creía que era una cuestión de grandeza moral y honor, sabía bastante de temas de libertad y justicia e iba pensando que la guerra era para obtener valores superiores, juntándose con compañeros con sus mismas ideas progresistas para decidir si irían o no a la guerra. Evidentemente, cuando llega a la lucha se da cuenta de que toda su teoría no es válida dentro del terreno de las lanzas, donde no hay espacio para los ideales, la libertad y la superioridad por estar ahí. El viene a representar la ingenuidad ante la barbarie, aquellos que piensan que todos los sujetos se mueven con los mismos valores, que los derechos humanos deben cumplirse en una situación como esa y evitar actos de violencia innecesarios. Su intelectualidad no le es suficiente como para salvarse de la guerra, y es por ello que queda desarmado frente a ella, demostrando, y demostrándose, que todo lo que sabe es una simple y llana teoría que dentro de una guerra civil no pasa de ser eso.

Ya por último, tenemos a su hermana, Inés Fonta, que vive en El Altar, una niña educada y de bien, con buenos modales y una vida sin muchas subidas y bastante ordenada, que opina que dentro de su calmada hacienda no tenían porqué meterse en la guerra y descubre, de manera muy cruel, que cuando la violencia empieza, cuando la guerra toma fuerza, no hay manera de evitar que te llegue y que te afecte; ella es violada y ultrajada de la manera más cruel posible y es allí cuando se da cuenta de que todos sufrimos la guerra. Simboliza ese tipo de gente que como no lo vive de lleno cree que no tiene nada que ver con su realidad y despierta cuando ya es inevitable caer en la guerra y aunque le gustaría que las cosas cambiaran, no hace nada por ello.

Centra su novela en el hombre de carne y hueso y en aquello que le sucede durante aquellos días: el miedo de Fernando, el arrojo de Campos, el intento de venganza de Inés, sin búsqueda ni moraleja. Aquí no son mejores los patriotas o peores lo realistas, el simplemente presenta un hecho sin buscarle explicaciones, dibuja hechos y la ficción es lo principal. Por ello, Bolívar es apena una sombra que esperan ver y Boves se resume en unos ojos claros.
Bolívar es un elemento recurrente en la obra que nunca aparece, su figura encuadra en la novela, que comienza con el relato que hace un esclavo de una de sus aventuras y termina cuando Presentación Campos cae muerto luego de haber tratado de asomarse a la ventana para ver la entrada del libertador. Se presenta como una sombra, una obsesión ominosa y esperanzadora para los realistas y patriotas, nunca llega a tomar cuerpo, pero se presiente su significado. Es el hombre que encarna la lucha por la emancipación y la independencia cae en su aura legendaria; que mueve al pueblo pero que nunca da la cara ni aparece en la batalla.

El protagonismo no lo constituye más que la guerra: las lanzas coloradas, manchadas de la sangre que los asecha, todo gira en torno a ellas y ambas (lanza – guerra) son palabras recurrentes a lo largo de la novela, contada, mediante un narrador omnisciente que compone la conciencia de ese pueblo devastado por la guerra que sueña con que Bolívar viene y Boves está cargado con 7 hombres, mostrando el alma de sus personajes e inclusive utilizando la técnica del monólogo interior. Además, esta característica de tener como protagonistas a las lanzas y a su vez a la guerra y a la Venezuela de 1814, lleva a la novela a tener relación con el período histórico que se vivía para la época en la que fue escrita: la dictadura de Juan Vicente Gómez, marcada por el derramamiento de sangre, al igual que ocurría con las lanzas.
La vida de Uslar Pietri corre en “isócrona con el tránsito de una Venezuela rural a una petrolera”, nace en 1906 cuando decae la gestión de Cipriano Castro y dos años después se inicia la dictadura que duró 30 años a manos de Gómez, que estuvo marcada por la represión, la resistencia, los enfrentamientos y las crueles torturas que sufrían quienes se atrevían a revelarse y se llenó el país de cárceles y campos de concentración, manifestados en las lanzas dentro de la novela, que mediante los primeros años de independencia realiza un retrato de la sociedad en donde se desarrolló Uslar Pietri en sus primeros años, antes de emigrar a Europa en busca de un futuro mejor.

Recordemos que la oposición más resaltante de éste período se origina en una pequeña burguesía intelectual y urbana, formada por estudiantes universitarios, que realizaban constantes protestas y burlas hacia el dictador y que fueron perseguidos y maltratados, así como ocurrió aquel 12 de febrero de 1814 en la Batalla de la Victoria, liderada por estudiantes, tal y como se evidencia en la novela, cuando Fernando y sus amigos se preparan para ir a la guerra, sólo que en este caso ocurre surge a través del pensamiento a través de los llamados caudillos intelectuales, entre los que estaba el mismo Rómulo Gallegos y Miguel Otero Silva, que comandaron la revolución que se hizo mediante escritos, protestas y denuncias escritas.

Fueron llamados la generación del veintiocho, que protestaban en contra del ignorante Gómez, mediante el combate ideológico, donde las armas y las cárceles fueron inútiles para impedir el nacimiento del pensar y que miraban hacia la paz y el progreso del futuro, sin embargo, eran castigados y llevados a La Rotunda, donde hoy en día es La Concordia, la cárcel más conocida de ese período, donde nadie salía vivo y donde se aplicaban torturas inhumanas que terminaban en incontables charcos colorados de sangre, tal y como ocurría en la novela, donde terminaba el terreno cubierto de la sangre derramada por los realistas y patriotas, en este caso, oposición y dictador.

Esto llevó al exilio. Un sinfín de jóvenes emigraron huyendo de este destino cruel que los asechaba. Y fuera de la protesta aprendieron y renovaron sus conocimientos, tuvieron nuevas experiencias y comprendieron que la suerte de su país no se resolvía solo con la protesta, sino con la elaboración de un programa de cambios planificados no sólo para derrocar al gobierno, sino para mejorar la sociedad en todos sus aspectos. Tal y como ocurre dentro de la novela; ninguno de los personajes principales realiza una búsqueda interior para ver en lo que está fallando, Campos se entrega con toda su furia a la lucha, Fernando lo hace con su ideología que termina por derrotarlo e Inés considera que la guerra no la afecta, y así como critica que los patriotas venezolanos fueron cobardes (inclusive Bolívar) y que no pensaron en más que sus intereses inmediatos, poniendo el presente antes que el futuro y aceptando la fuerza incidente de la crueldad y el saqueo, lo trae a la realidad que vivía en aquel momento, donde el panorama no era muy distinto.

Sin duda alguna, el mensaje más contundente que deja Uslar Pietri a través de las páginas de Las Lanzas Coloradas lo hace mediante esa sombra anteriormente explicada de Bolívar, que todos sueñan con ver pero que nunca aparece, a pesar de que salen a luchar por él, nos invita a no esperar por nada y a comenzar el cambio partiendo de nosotros mismos. Denuncia esa cantidad incontable de sangre que corrió durante la guerra y las lanzas que se tornaron coloradas al volver, tal y como sucedió en la época de Gómez, aunque esta vez de una manera más simbólica.


Con todo lo anteriormente dicho, es evidente que guarda una estrecha relación con el proceso de represión que vive Venezuela actualmente. El país está sumido en un profundo estado de dictadura aunque no quiera ser dicho de frente.
La vigencia de ésta obra es impresionante y mucho mayor de lo que parece. El autor en su novela denuncia el estado deplorable de la sociedad venezolana que se comporta de manera bestial y que es reprimida por el gobierno de turno, una realidad que no dista mucho de la cotidianidad actual, incluyendo el hecho del exilio y las migraciones, tal y como ocurren en la realidad.
Desde el 12 de febrero del 2014 se han venido desarrollando protestas estudiantiles en contra de la situación actual que han terminado en brutales castigos, fuertes represarias en contra de los estudiantes e incontable tiempo tras las rejas simplemente por ejercer su derecho y luchar por una Venezuela mejor.
Siempre habrá quien actúe como Presentación Campos y se deje llevar por la fuerza del momento, aún sin tener sus ideales claros ni porqué apoyan ese partido, al igual que como Fernando, que con sus ideales sueña con llegar a la guerra, sin saber realmente con qué se va a encontrar y sobretodo como Inés, que como no participa en la guerra, cree que no le afecta, hasta que de la manera menos esperada se ve perjudicada.
Sin duda alguna, la finalidad más importante y el mensaje más actual es el de renovar la sociedad mediante planes ideológicos y de calle para mejorar como personas, como conglomerado, para poder aspirar a un futuro mejor, cuyas riendas no caen sólo en las manos de quien gobierne, sino de todo el colectivo en pro de mejorar la situación comenzando por nosotros mismos.
Esperar por Bolívar, que ya viene, y asustarse porque Boves viene cargado con siete mil hombres es una de las problemáticas más actuales que se presentan en la novela. Esperamos a que venga alguien para salir a luchar y no hacemos nada por parar los otros miles de motivos que tenemos para hacerlo, actuamos en nombre de alguien cuyo esbozo es una simple sombra, cuando debemos empezar por nosotros mismos.
Considero necesario el estudio del pasado para poder comprender el presente. Han pasado más de 200 años desde que sucedió lo que se plantea en el libro y casi 100 desde que éste fue publicado, lo que nos lleva a cuestionarnos si a pesar de todas las advertencias hechas por los grandes pensadores, como en este caso, y todo lo que el pasado nos ha dejado ¿la sociedad venezolana realmente ha cambiado o pretende hacerlo?

2 comentarios:

  1. A mi esas historias de las guerras no es que me gusten, pero es bueno siempre tener conocimiento de la historia de nuestros países.

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  2. Mas allá del contexto historico, cabe resaltar la riqueza psiquica de los personajes, el contexto intelectual desde el cual es escrito el texto. En lo personal es lo que mas absorbí del libro. El cual indudablemente es atemporal. Gracias por tu reseña, vislumbró muchos aspectos de esta obra que yacían olvidados en mi.

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