Del amor y otros demonios, Gabriel García Márquez, Reseña.

jueves, marzo 30, 2017 Mariana Teresa Garcia Escobar 0 Comments



Me encantan esas historias con idilios ”prohibidos” .



Vargas Llosa en Cartas a un joven novelista describía la experiencia de leer a García Márquez como un sentimiento que abruma la incertidumbre de que solo contadas con esas palabras, ese talante y ese ritmo, esas historias resultan creíbles, verosímiles, fascinantes, conmovedoras” y que su punto fuerte desus historias son “las palabras que las cuentan” más allá de la trama que las envuelve, y no puedo estar más de acuerdo. Lo que define a la obra de mi Gabo sin duda alguna es el lenguaje poético y bello que cubre a su literatura, pues él es capaz de transportarnos a cualquier lugar dónde y cuándo él quiera, con tan solo escribir unas líneas y describirnos una que escena que puede teletransportarnos directo al escenario que se está describiendo, en éste caso, nos lleva a un episodio que tuvo el escritor como Periodista y abre el libro contándonos cómo fue el hecho real, ocurrido mientras demolían el Convento de Santa Clara para construir un hotel de lujo, donde Gabo nos cuenta que se topó con muchos restos, pero uno en particular llamó su atención: el de una niña que fue el puntapié para que El amor y otros demonios comenzara a tomar forma.


No podemos dejar de lado el hilo histórico que siempre acompaña a las novelas de Márquez, esta vez, nos lleva a esas épocas del virreinato español, donde la Iglesia católica tenía una gran parte del poder en los pueblos latinoamericanos. En su novela, nos presenta diferente clases sociales, al igual que nos da un amplio punto de vista acerca de sus ambiciones, mezquindades y amores, ambientada en pleno siglo XVIII el el pueblo de Cartagena de Indias, donde además, se traficaba con esclavos africanos.


Para entrar en Del amor y otros demonios hay que hacerlo sin expectativas y con pocos prejuicios porque ésta es una novela corta pero muy intensa, donde hay varias escenas de sexo que no tienene porqué ser un tabú y hay que tomárselas con calma, yo no considero que haya nada extremadamente alarmante, ni tampoco es algo que no se aborde en otro tipo de libros,   no hay que verlo como algo alarmante que no se debe leer. Lo mejor de la obra de Gabo nunca es su trama, sino su prosa y su crítica social, así que no quiero crearles ningún tipo de impresión negativa al decir que hay sexo entre una niña y un cura en éste libro, sino todo lo contrario, los invito a poner a un lado éste tema.




Esta es la historia de Sierva María de Todos los Ángeles, una bella niña que, aunque es hija de marqueses, crece entre los esclavos yoruba, que cuidan de ella ante el menosprecio de sus padres. Un día la muerde un perro rabioso en un paseo por el mercado y, aunque no presente ningún síntoma, por el miedo a que esté poseída el marqués la acaba ingresando en un convento, donde es tratada de forma inhumana. Allí, cuando nuestra atormentada protagonista cae en la desesperanza, en ese sombrío lugar nace un amor extraordinario.




Tiene un gran valor cultural, pues nos relata los detalles de una sociedad ajena a nosotros, en compañía de una historia de amor, cargada de pasión y “pecado”, que en ningún momento llega a ser morbosa o algo por el estilo, a diferencia de muchos libros que andan rondando por el internet, aquí se describen escenas bastante fuertes de una manera poética y sin ningún tipo de morbo o interés más allá de lo literario, cosa que me encanta, porque es arte puro en su máxima expresión.
El autor identifica en cada personaje un grupo social y entrecruza las vidas tan disparejas de varios de ellos de una manera peculiar y bastante interesante, pues pone en entredicho la relación entre la Iglesia y la familia. En la novela, parece que muchos de estos personajes están poseídos por el mal, y al cuestionarlos, se pone en controversia todo los fundamentalismos religiosos, poniendo en evidencia la facilidad con que pueden quebrarse los valores morales cuando se trata de ejercer el poder, la ambición o el amor (y otros demonios).



El personaje de Sierva María me encanta, ella es el símbolo del dolor y del valor, es una víctima que sufre las consecuencias de una sociedad inmadura y tóxica,  siempre estuvo vinculada a lo malo, y llega un punto en el que cualquier hecho de mala suerte se le atribuye a ella por estar “maldita”, ni siquiera el amor de Cayetano pudo salvarla, porque inclusive ese amor fue considerado demoníaco, maldito, nada pudo más que el poder de la iglesia que , a fin de cuentas,  acabó con ella.



Vemos a una infinidad de personajes difíciles abordados en pocas páginas que dan para mucho análisis aunque en líneas generales, puedo decir que esto es “Del amor y otros demonios” una obra que abarca un contexto histórico y social bastante amplio, que nos describe tanto a las clases altas, elegantes y estiradas, como a los esclavos, humildes y llenos de creencias que arroparon en su seno a una niña desamparada por sus padres que años después intentaron domar su personalidad forjada debido a su falta de atención y que, desafortunadamente, toman por maldita y sigue siendo una desdichada dentro de un convento que terminó de acabar con ella. Gabo parte de una niña muerta con una larga cabellera y una historia de su infancia para construir una obra intensa, que nos presenta el amor como un demonio personificado, tal vez, en un espíritu como María, que recordemos que es mujer y que, a mi parecer, guarda una relación con ciertos personajes de la historia cristiana como Eva, madre del pecado y cualquiera vinculada a los "placeres del cuerpo", dentro de una historia donde evidenciamos las tentaciones del ser humano y donde García Márquez, además de presentarnos un argumento innovador (que me recuerda a Lolita) con una prosa preciosa, nos mete de lleno en una fuerte crítica social hacia esa época del virreinato y la falsa moral católica que ha reinado la historia durante siglos.

Además, lo hace con su característico estilo desordenado, con escenas en flashbacks y recuerdos que aparecen con el tiempo. Una vez más, el autor sale de las novelas lineales y se introduce de lleno en un tiempo cíclico, circular, donde se entremezclan espacios y hay cambios constantes en el orden de la narración, con una mirada despiadada y tierna, utilizando un lenguaje irónico que destruye todas las "certezas complacientes" y afirma la convicción de que en el mundo, como aparentes mortales, todos necesitamos la utopía del amor, con un personaje que transita entre dos universos y que, a medida que lo hace, se carga de un universo simbólico propio que posibilita o reprime los modos de ser dentro de su identidad femenina y diabólica, sobre la que cae el peso de la carga de la identidad ligada a las creencias religiosas, con un narrador en tercera persona que, al igual que en Crónica de una muerte anunciada, parece ser el mismo escritor.

En definitiva, una obra intensa que no pueden dejar de leer y que es una buena referencia para empezar con el autor.

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