Rojo y Negro, Stendhal, Reseña.

jueves, enero 12, 2017 Mariana Teresa Garcia Escobar 1 Comments




 
Malditos oportunistas.

Analizar todas las vertientes que extiende una obra con un contexto tan psicológico, sociológico y existencial como Rojo y negro,es una tarea enorme, muy difícil y que sin duda no estoy del todo capacitada para hacer, sin embargo, no me quería quedar sin hablar de un libro tan maravilloso como éste. Estoy muy segura de que hay muchos detalles que se me escapan, que capaz nunca he visto, porque desde el punto de vista analítico, ésta es una obra muy compleja, aún así, intentaré hacer un acercamiento a la obra más conocida de Stendhal.

Desde ya advierto que hacer una reseña corta de Rojo y Negro es como buscar una aguja en un pajar. Me conozco, y sé que me extenderé, porque Stendhal creó una obra que no sólo se centra en la ascensión social de un provinciano (que en el fondo no es más que una representación del oportunismo, muy al estilo Tío Conejo venezolano), sino que también incluyó en ella todas sus preocupaciones acerca de la Francia de inicios del siglo XIX, la acción que el autor enmarca dentro de se contexto,construye una novela magnífica que reflexiona mucho acerca de la hipocresía social que reinaba en la época, y que por increíble que parezca, sigue rodando por el mundo y está más cerca de nosotros de lo que creemos.

La sociedad francesa de principios del siglo XIX está perfectamente retratada por el autor. Julien, un joven provinciano seminarista y humilde, se sirve en primera instancia de su gran memoria para tomar contacto con la alta sociedad, la familia del alcalde. Desde allí ascenderá, no sin pasar por algunas dificultades, hasta llegar a París, sirviendo al Marqué de la Mole, gracias a su hipocresía, su frialdad y su indudable talento para mentir, pero también por la suerte que posee al desahogar su gran pasión con las personas correctas. Soberbio y susceptible, con juego en la mirada, gran admirador de Napoleón y de las grandes hazañas, logra su objetivo de alcanzar los privilegios sociales que siempre quiso, a base de convivir e imitar aquello que tanto detesta: la nobleza y el clero. Pero alejados de la táctica, la trama y la premeditación, hay un importantísimo rol para el romance apasionado y delirante. A través del magistral talento de Stendhal, el lector atraviesa una experiencia única, en la que vibra con las ideas de cada personaje, cada situación,gesto, palabra o rumor. Y de cómo esto lo cambia todo.

La conducta de Julien se explica por su afán de demostrarle a los demás, y sobretodo a sí mismo, sus méritos y todo lo que según él ha logrado. Sin embargo, le es fiable falsear su personalidad para que la Familia Renal y posteriormente la Mole acepten su presencia. Aunque se autoconsidera siempre un criado, Julien siempre actúa con una superioridad moral que él atribuye a sus “méritos” y no hace más que despreciar a quien quiere contratarle. Ésto lo lleva a entablar una relación con Madame de Renal, para demostrarle, y sobretodo demostrarse, sus “aptitudes” pues cree haber seducido a la esposa de su patrón, al igual que sucede con los desvaneos que tiene cn la hija del señor de la Mole, Mathilde, a quien “ama” no por sus cualidades sino como símbolo aristocrático, como un trofeo, pues cree que la “derriba” de su pedestal social y considera como su mañor triunfo haberse impuesto ante otros rivales nacidos en cuna de oro.

Sin duda alguna, su vacilante carácter es lo que lo conduce hacia su terrible final, pues sus convicciones lo obligan a reconocer todo lo malo que ha hecho y a aceptar su castigo. El hecho de que Julien, el hipócrita y arrbista, se abandone a su suerte (pudiendo haberse salvado) me encanta, después de haber contemplado su asenso en esa jerarquía social que siempre soño, termina por resultarle repugnante. Al final, su aparente asunción de su propio papel de esa alta sociedad que siempre lo consideró inferior, por más méritos que hizo,la justicia punitiva, se situó arribista en su lugar y acabó con él. De qué le sirvió acabar con tanta gente, al final terminó como desde un principio sabía que iba a suceder, acabado, muerto y enterrado. Todo lo que aparentemente logró, todo lo que lo enorgullecía ,terminó por tragárselo, por acabar con él y por demostrarle que al fin al cabo todo lo que tuvo era efímero, irreal, que su ambición sólo hizo que se convirtiera en un monstruo que pedía más y más. En fin, al final de cuentas, su vida no fue más que una ambición, él no fue más que un maldito oportunista y éste libro es malditamente genial.

Aunque pueda parecer que Julien no me agrada, no es para nada así, él tiene un alma de orgullo sensible y de una sensibilidad orgullosa (que no es lo mismo), en ocasiones roza la sobrebia, es un ser noble, honesto y no duda en usar la hipocresía típica de su época para lograr lo que quiere. Sin embargo, no podemos negar que para él no había otra opción y, sobre todo, que se advierte en seguida el carácter de burla con la que se dispara el reflejo de un espejo que él sostiene para con el interlocutor, que hace que él crea que está entre los de su condición. Si bien, hay veces que puede ser desagradable, es un personaje que no posee ningún misterio, es un alma pura, es como es y punto. Puede llegar a ser demasiado crudo, e inclusive malo, pero no podemos negar que hay muchísima gente asi en la sociedad, y han existido desde los inicios del mundo. En parte, creo que el odio excesivo hacia un personaje como ése no es más que el vivo reflejo -negado- del lector que lo odia,porque no quiere reconocer su propia naturaleza o porque se ve tan reflejado en él que lo repele. Es, en definitiva, uno de los personajes más humanos de toda la literatura, porque así como hay mujeres independientes, personajes ideales y miles de personifiaciones del bien, hay personaje que son todo lo contrario, y que ponen sobre la mesa todo lo que no nos gusta ver.


Otro punto interesante es el personaje de Mathilde, pues posee una especie de doble personalidad. Por un lado, puede ser arrogante, pretenciosa, pedante, hiriente, cínica, sarcástica, déspota, desdeñosa, escéptica, egocéntrica, aburrida dela sociedad en la que vive, fría. Y por otro lado, tenemos a una Mathilde que surge ya hacia el final, entregada hasta el delirio, enamorada, pasional, sin embargo, su amor es frágil como la porcelana y a su vez, abrasador hasta la tortura como la lava que cae majestuosa del volcán, que quema y maltrada. Mathilde encuentra en el amor la mayor gloria y la mayor autodestrucción, es sumamente extremista, y muestra un razonamientomermado por los impulsos de sus sensibilidades, y una fantasía insostenible, con un atractivo de lo pintoresco. Su frialdad (aburrimiento) desaparecen a medida que se entrega, inclusive su orgullo. Es increíble, porque cuando ella no se siente impresionada, se mantiene en su primer rol, pero cuando algo la atrapa, avanza lentamente hacia el segundo. En algunas actitudes, puedo verme muchísimo en éste personaje, no tiene una edad muy alejada a la mía (ella tiene 19), y creo que nos parecemos muchísimo. Me encanta encontrarme en un personaje, y considero que Mathilde y yo podemos llegar a ser una misma persona, a veces tan entregadas, otras tan frías, pero siempre cambiantes, abiertas a cualquier tipo de emociones. Así como leí en un estudio por ahí (que ahora no recuerdo), ésto se debe a la juventud, y es probable que sea así. Con el tiempo, el corazón se endurece y opta por irse -normalmente- por el lado frío, sin embargo, mientras no sea necesario, déjenme vivir mis fantasías cuando lo desee y estrellarme contra la realidad cuando vea que la vida no es así.

Otro personaje -sin duda muy interesante- que quiero mencionar para ir cerrando con el análisis de personajes, es la gran Madame de Renal. Si bien la complejidad que raya en la locura de Mathilde es encantadora, Madame de Renal es sencilla, franca, virtuosa y en ocasiones fría, elocuente y precavida cuando lo considera pertinente. Pero sin duda alguna, lo que más me gusta de éste personaje es la voluptuosidad del amor frente a las convenciones sociales. El temor por su marido nunca es demasiado acentuado y no tarda el disolverse. Es un personaje sumamente soñador y dulce, su ingeniudad con respecto al sentimiento no es para nada premeditada, es simplemente espontánea, estimulativa y es un elemento que me ha encantado.

No puedo dejar pasar la semejanza del aburrimiento por la sociedad y la vida entre estos dos personajes, ambas atraviesan -aunque en diferentes épocas de su vida- por el más mortificado aburrimiento que les da tiempo para pensar sobre todo lo que la rodea, inclusive les ha dado chance para cuestionar hasta su propio bienestrar, sobre su imagen, y en elcaso de Mathilde, para pensar en su futuro, bastante lejano, ésta cualidad entre ambas me encanta, me parece un detalle hecho con toda premeditación, ambas amantes del joven Julien vivían aburridas, desganadas y él, aunque lo hacía por su bien, les inyectaba vida,las regeneraba y luego les quitaba todo para su beneficio. Es un poco como el rapto que hubo entre Hades y Perséfone, sí, fue malo, sí, no estuvo bien, pero era necesario, porque luego de Hades, Perséfone no volvió a ser la misma niña, y al igual que con éstos personajes, después de Julien, ni Mathilde ni Madame volvieron a ser las mismas, de alguna manera u otra.

El estilo de Stendhal está compuesto por tres corrientes complicadas, las ideas exteriorizadas, las interiorizadas y la perspectiva ajena de Stendhal, escrita siempre con elegancia, y con un punto de ambigüedad necesario y típico de las grandes obras. Además, sus líneas están cargadas por una enorme pasión y la impulsividad del protagonista está constantemente en la historia, pues además, la profundidad psicológica que hay detrás de los personajes es sin duda el punto más fuerte de la historia, que no tiene trascendencia por su argumento, sino por la forma en la que está escrita. Si bien es una lectura un poco lenta, no me parece que sea densa o algo similar, no sé si es porque yo soy una amante de los librotes grandotes y pesados, o porque la historia no es tan densa, eso ya queda en manos de ustedes, pero si debo admitir que en un par de ocasiones tuve que releer algunos párrafos para poder retener el 100% de su contenido. Es una obra sumamente psicológica y filosófica, por lo que a veces puede resultar complicado captar al primr momento el pensamiento o diálogo en toda sustancia, sin embargo, no se trata de una complejidad mayúscula, sino de ciertos puntos que no pasan a mayores, pues debemos recordar que Stendhal a veces complica un poquillo las cosas; es una particularidad honesta del propio autor, a veces puede ser un poco pesado, pero la psicología que hay detrás de ésta historia, y sobretodo en su prosa, es simplemente escrupulosa, estable y sin rompimientos y transmite lo más trascendente del alma humana. 

El libro no es una lectura sencilla. No es apta para todo el mundo. Pues el lector debe hilar la conclusión con su lejano principio, y sacar lo útil , imprescindible y analítico de ella. Además, no podemos negar que Stendhal ha creado un libro de vigencia permanente y abarca lo que muchos no son capaces de narrar en sus novelas. En Rojo y negro vemos a la sociedad de princpios del siglo XIX perfectamente retratada, y nos presenta a un personaje avaro, ambicioso, oportunista y que termina cediendo al amor que en un principio no tomaba en cuenta.

El funcionamiento de las miserias sociales del siglo XIX se base en gran medida en la hipocresía de la convicción e los gestos o de la inexpresividad total, hoy en día, esa hipocresía se basa, en cambio, en una expresividad atroz. Es sin duda, una lectura inolvidable y que funciona como referencia valiosa, una cita en sí mismo, una expansión de la mente y de las propias posibilidades sensibles.

En definitiva, Julián Sorel es un personaje que vivió una historia magnífica en su juventud, que siempre tuvo la necesidad de ser comprendido y aceptado. Un alma pura, sola en la mitad de la nada, un diamante en bruto, confundido -hasta por el mismo- con excremento, el sinónimo de la perfecta juventud, contra un millón de medias cosas. Un libro que me ha encantado y que sin duda, no es apto para todo mundo, pero que les recomiendo leer para intentar averiguar qué tan aptos son para un libro tan complejo como éste. Una novela fascinante, trepidante, que me ha encantado y que espero releer en algún momento.


 

1 comentario:

  1. Hola! Me ha encantado como has escrito la reseña, me has convencido totalmente de apuntarme el libro para mi proximas lecturas. Desde las primeras líneas en donde comentaste la trama del libro pensé, este es mi tipo de libro jejeje. Y bueno como has descrito al personaje principal, me parece muy interesante y deseo conocerlo mas a fondo.
    Saludos

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