Anna Karenina, León Tolstói, Reseña. - Mariana lee

martes, 10 de enero de 2017

Anna Karenina, León Tolstói, Reseña.

“Si hay tantas opiniones como cabezas, hay tantas maneras de amar como corazones”

León Tolstói tiene una infinidad de libros escritos, el ruso cuenta con más de treinta novelas publicadas, pero ninguna como Anna Karénina, he releído esta obra un par de veces en lo que va de año y no encuentro palabras para describirla, es una obra magnífica que traspasa cualquier adjetivo que busque definirla, pues cualquier calificativo queda pequeño ante la magnificencia de ésta obra que toca una infinidad de temas desde una perspectiva sumamente real y humana, quedarse en la independencia de la mujer o en la valentía de romper los parámetros sociales es tomar muy poco riesgo, porque si bien ésta obra aborda sumamente bien éstos dos temas, sorprendentemente va mucho más allá (y debo admitir que me molesta cuando se quedan sólo en la liberación femenina).

Porque sobretodo, Anna Karénina es una obra que representa la búsqueda constante de la felicidad (de una manera muy literal, por cierto) y todos sus personajes, desde Anna hasta Nikolái, Stépan e inclusive Konstantín, tratan de encontrar una forma de acomodarse sin sufrir demasiado, aunque la mayoría de las veces fracasan, como en la vida misma, a veces de modo abrupto, como en el caso de mi Anna u otras de manera atemperada, como ocurre con Levín. Es una obra real, que nos habla de la vida pura y dura, para nada rosa, y con mucho drama, y nos muestra esa búsqueda fallida de una felicidad utópica que el ser humano contantemente busca, esperando no sufrir demasiado, aunque estrellándose con la realidad cada vez que la vida le pone una zancadilla, dándose cuenta de que para poder lograr la felicidad, hay que sufrir (y que a veces, por mucho que se sufra, no se consigue).

Ya saben lo mucho que me gusta el drama, soy toda una drama queen y sufrir con un libro es mi pasatiempo favorito, es por ello que sin duda Anna Karénina se encuentra entre mis títulos favoritos y predilectos, siempre recurro a él ante cualquier emergencia, pues a pesar de que sé que voy a terminar llorando, en él encontraré un profundo análisis, inclusive metafísico, de lo que ser feliz significa al igual que de cómo se siente no serlo y luchar constantemente por estarlo, además de ese personaje maravilloso de Anna, infeliz, insatisfecha que encarna muy bien ese sentimiento de vacío que todos hemos sentido alguna vez, al igual que con Emma Bovary, Jane Eyre e inclusive el mismo Werther, no hay personaje con el que me identifique más y con el que haya llorado tanto como mi Anna,  siempre tan incompleta, en esa constante búsqueda de una felicidad que jamás llegó, a la vez qué mala suerte sentirme tan identificada con los deseos de un personaje como ella, más que todo por cómo terminó, pero aún así me maravilla la figura, la seguridad de alguien así y como siempre dicen, en un mundo lleno de reprimidas, sé una Anna Karénina.

Me maravilla la figura del tren que se introduce desde los primeros capítulos, se desarrolla a lo largo de la novela y termina en un majestuoso y doloroso final, Vladimir Nabókov (Lolita) tiene un artículo bastante interesante acerca de la importancia del tren (que a fin de cuentas, acaba con Anna) y además, admira la magia del estilo de Tolstói, no puedo estar más de acuerdo con su opinión y su punto de vista acerca de la relevancia de algo que puede pasar por desapercibido como la importancia de una figura como el tren en una novela tan dramática como ésta ¿por qué un tren y por qué se desarrolla tanto y de manera tan sutil y sublime dentro de la novela? He ahí el dilema.

La novela está considerada como una de las obras claves y cumbres del Realismo, e inclusive para Tolstói, Anna Karénina fue su primera novela verdadera, se dice que el personaje puede estar inspirado en Maria Hartung, la hija de un poeta ruso llamado Aleksandr Pushkin (un nombre sencillito) que, poco tiempo después de conocerla y gracias a un sueño con un “aristocrático codo desnudo” nació el primer acercamiento al personaje que conocemos como Anna Karénina.

Definir el argumento se me hace complicado, pues dentro de la historia se entrecruzan un sinfín de personajes (con nombres bastante complicados) con unas vidas bastante complejas, muy al estilo Los Miserables, así, muchas vidas, muchos hechos, bastante análisis y una crítica social bastante fuerte en cada uno de ellos.
No quiero decir nada erróneo, por lo que me voy a limitar a solo narrar lo básico: Anna, está casada con un alto funcionario de la burguesía rusa que no la ama, o por lo menos no del todo, que conoce a Vronksi, un guapo militar, con el que entabla un tórrido romance que acaba con su vida y que desencadena en un cruel suicidio en las vías de un tren.
 
Por otro lado tenemos a Levin, que puede ser una figura exacta de Tolstói, enamorado de la dulce Kitty y para nada correspondido, bastante sencillo y habitante de campo.
Y a Stepan Akardievich, un hombre que le fue infiel a su esposa Dolly y que actúa como un lazo conductor, ya que interfiere con el resto de los personajes y dejando de lado su historia.

Obviamente, hay una cantidad increíble de detalles dentro de esas 700 páginas que si me pongo a resumirlas en el argumento no acabo nunca, en líneas generales ese es un acercamiento MUY POR ENCIMA y NADA ESPECIFICADO de los tres personajes principales, por así decirlo, y de lo que sucede dentro de ésta novela,  no se fíen de ese corto párrafo, ya que como les dije se me hace difícil resumir una obra tan extensa como Anna Karénina, es simplemente una ojeada para que se ubiquen más o menos en el análisis que voy a tratar de hacer a continuación (en donde se develaran otros argumentos de la trama, o eso espero).

Si bien una gran parte de centra en la relación entre Anna y Vronski, lo cierto es que el personaje inocente de Levin, que en un principio puede parecer un secundario no muy importante, es el que encarna el objetivo del que hablaba. Al igual que Konstantín, que duda constantemente de cualquier cosa que le sucede, desde su profesión hasta su condición como ser humano,  sus preguntas y su desesperación, mostradas siempre con crudeza por Tolstoi, aunque siempre sin severidad, porque nunca realiza un juicio sobre el (en realidad, con ninguno de los personajes), solo se limita dejar fluir los pensamientos de los personajes, sin apuros, y produce una novela realmente moderna, que desde su publicación se anticipa en buena medida a los elementos técnicos que años después explorarían escritores como Virginia Woolf o Joyce, sin embargo, en las manos del maestro ruso, el flujo de conciencia de los protagonistas cobra un valor sumamente ético, ya que los valores, las ideas, las dudas, los deseos y los miedos de Levin, Kitty, Dolly o Anna no sólo se describen con minuciosidad por un propósito netamente literario, sino también por un marcado interés antropológico, ya que es una continua profundización en la moral de los personajes, generando una serie de preguntas que casi nunca obtienen respuestas, porque en el fondo son innecesarias, ya que constituyen un proceso de autoconocimiento, tanto para los personajes como para el lector, es por ello que me fascina tanto un concepto como el de Anna Karénina, que detrás de un aparente idilio prohibido y un final devastador, se esconde un análisis profundo del ser humano, su ética y su moral.

Resulta evidente, al comparar la vida de Leon (que es bien cruel) con el personaje de Levin que es una personificación de el mismo, y vemos como su crítica resulta ser una autocrítica también, pues el personaje sigue su camino repasando la vida del autor, desde su juventud bastante liberal, hasta su adultez y madurez. Surge un paralelo entre ambos, y encuentra(n) en la vida campestre el disfrute que la vida aristocrática nunca supo proporcionarle, me maravilla el realismo en ésta novela, no hace falta leer o conocer demasiado

De ahí que el final trágico no sea explicado con extrema claridad ¿para ella no era suficiente el amor de Vronski?, ¿pudo más la presión social que su lucha?, ¿acaso ella sentía que su amante no renunciaba a tanto como ella lo hacía?, ¿al final, la vida pudo más que su fortaleza? Hay múltiples interpretaciones para su suicidio, y es lógico, pues lo importante de la cantidad de dudas que se generan es que pueden conducir a un sinfín de reflexiones diversas. El comportamiento humano, como nos dice Tolstói no es apto para verse reflejado de manera evidente. Las reflexiones que Levin da al final del libro son la clara muestra de ello, pues su duda va más allá de sí mismo, ni siquiera está seguro de que su comportamiento bondadoso sea la respuesta, sin embargo, deduce que debe seguir dudando para cobrar conciencia de sí y actuar como “ser humano”. 

No cabe duda que el escritor busca mostrar que la lucha del ser humano para conseguir la estabilidad plena está perdida de antemano, curiosamente, los personajes que no dudan acerca de su comportamiento (y que terminan tan mal como al comienzo) son los que más peso tienen desde el punto de vista moral (son los más desgraciados) como Stepán, que engaña a su mujer y que está hundido en deudas, Seriozha, el hijo de Anna, que parece estar sometido siempre a los caprichos de otros y nunca de él mismo, y Dolly, la abnegada esposa y madre, incapaz de rebelarse o siquiera llegar a pensar en la posibilidad de mandarlo todo al carajo, y así nos damos cuenta de que solo en el dolor o en la despreocupación se encuentra el aparente equilibrio. Sin embargo, los esfuerzos de Levin por comprender su lugar en el mundo (esto me encanta, es tan yo), o la lucha de Anna por alcanzar la felicidad son mucho más meritorios, a pesar de ser fallidos (debo acotar que me hallo muchísimo en los conflictos de ambos personajes). Es por ello que me arriesgo a decir que Anna Karénina nos hace ser mejores, pues el libro corrobora nuestra (mi)  necesidad de cuestionarlo todo, nuestra constante lucha con nosotros mismos por comprender cuál no es nuestro sitio y qué hacemos aquí, las certezas son siempre cuestionables, y fruto de la cguera, la mentira o la obnubilación, mientras quede la duda, seremos más humanos.
La obra, además, sirve de exponente para Tolstói, ya que realiza una gran crítica en contra de la aristocracia rusa de la época, y la representa mediante varios personajes que encarnan antivalores y muestran esa hipocresía general que hubo dentro de la élite rusa. Así, cuestiona a los amigos de Vrosky,  que le perdonan vivir en concubinato con una mujer casada y con un hijo, se exhibe la falsa moral de la princesa Betsy que margina a Anna por adúltera, aunque ella admitió haberle sido infiel a su esposo en reiteradas ocasiones, e inclusive el empeño de Dolly en que sus hijos hablaran francés, castigándolos cuando se expresan en ruso.
Además, Anna Karénina relata la historia de cómo el pueblo ruso sentaba las primeras bases de la revolución que cambiaría su vida para siempre y que terminaría en la creación de la Unión Soviética y el sistema comunista, y resulta increíble que ya, desde antes de su consolidación se nos narraba algo que ya él sospechaba que ocurriría.

El estilo de escritura puede resultar un poco denso, y además se utilizan nombres poco comunes para nosotros (que no somos rusos), sin embargo, tampoco es una tarea demasiado compleja, con una prosa bastante serena. Yo he leído la traducción de Víctor Gallego, y está bastante bien. No tengo ningún conocimiento acerca del idioma ruso, así que no puedo decir nada más que ello.

En definitiva, una novela que me encanta, que está entre mis favoritas y que recomiendo bastante leer a lectores un poquito más experimentados, porque puede ponerse un poquito tensa en ciertos momentos. Un libro que me encanta, que da para mucho análisis y que es una lectura crítica divina.



2 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Tengo ganas de leerlo pero nunca me atrevo.
    Un saludo.

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  2. Increíble me has animado a leerlo lo Agregaré a mi lista

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