Las ventajas de ser invisible -Stephen Chbosky - Libro - Mariana lee

sábado, 23 de mayo de 2015

Las ventajas de ser invisible -Stephen Chbosky - Libro




El libro fue publicado en el año 1999 (el año que nací, el destino) por Stephen Chbosky en colaboración con Alfaguara (al español) y por Pocket Books en inglés, más tarde (mucho más tarde) en el año 2012 fue adaptada a la pantalla grande por Summit Entertainment y la compañía productora Mr. Mudd en el año 2012.


Este libro llegó a mis oídos cuando tenía once años y no tenía ni idea de que era sentirse infinito, sin embargo, dos años luego, cuando ya tenía trece llegó en el momento adecuado para arreglarme la vida y ""darme motivos para seguir adelante", aún sigue dándomelos y aunque sea un libro que "esté de moda", para mi tiene un valor sentimental que no me lo quita nadie, ni siquiera una estúpida moda (porque estoy clara como el agua de que cada vez que hablo de este tesorito piensan que es una moda más).

La historia se centra en Charlie:  un joven de unos 16 años peculiar que nos narra el libro a través de las cartas que le escribe a un remitente anónimo, Charlie, el personaje principal no tiene amigos, le gusta leer y ve los aspectos comunes de una vida adolescente de una manera diferente, pero todo tiene un porqué, Michael el único amigo que tenía en la secundaría acaba de suicidarse, la muerte de su tía cuando era sólo un niño y otros momentos traumáticos hacen que Charlie sea como es.
En lo particular este libro se ha convertido en mi himno, en mi paño de lágrimas porque me identifico mucho con quién es Charlie y como su vida cambió al conocer a dos seres tan maravillosos como Sam y Patrick, “mi historia” se parece mucho a la de Charlie exceptuando algunos traumas que “tengo la dicha de no compartir”, al igual que el, tengo una Sam y un Patrick en mi vida que no cambiaría por nada.
Yo he tenido la experiencia de sentirme “invisible”, y estoy segura de que muchos de los que están leyendo esto también, no es nada grato y más bien es devastador, pero a todos nos ha pasado. Estás ahí pero nadie sabe que lo estás, entonces poco a poco te vas convirtiendo en algo que observa, escucha, ve y analiza su entorno pero de alguna manera no forma parte de él. Para mí, Stephen ha escrito este libro para que cada uno que tenga la oportunidad de abrirlo hable, escuche y entienda a Charlie, enamorarse de Sam y reírse con Patrick. En mi vida hay una Sam, y también hay un Patrick que llegaron a mi vida cuando yo era un Charlie a los comienzos del libro, y, gracias a ellos soy el Charlie de al final de el libro, al igual que también tengo a un Bill en mi vida y a una Candace cualquiera a mi cargo, así que este es mi libro.

Así como he tenido la mala suerte de ser invisible, he aprendido que tiene sus ventajas, al igual que sentirme infinita, aceptar el amor que creemos merecer es quizás una de mis filosofías de vida, así que siempre estaré agradecida con Stephen por hacer de este libro tan especial mi favorito.
No podía dejar pasar esta reseña sin tomar en cuenta (a fondo) el amor, como ya el libro lo dice: aceptamos el amor que creemos merecer, he tenido la oportunidad de comprobar esta frase en carne y hueso, y puedo decir que buscamos el amor en lo que nos reflejamos y en lo que esperamos ser, así que aceptamos el amor que creemos merecer.

Las ventajas de Ser Invisible es un libro que habla de muchos temas tabús como el sexo,la violencia, el acoso, el abuso y la homosexualidad, es decir, en crudo, un libro crudo que no te habla de forma subjetiva sino que te da cachetadas sobre cómo es la vida, y es lo que me gusta, que no te habla de arenas y flechas o de pruebas y laberintos si no de la vida, lo enfermizo, lo feo y lo que algunos intentan ocultar.
No puedo hablar de este libro porque el ya habla solo, me despido por hoy diciendo que me siento infinita y que le debo mucho a mi Sam por sacarme de la miseria y enseñarme que ser invisible tiene sus ventajas, que creo aceptar el amor que creo merecer y que disfruto esto porque está pasando.

PD: Dejaré de escribir porque estoy llorando.
Gracias, mi Sam, que aunque no sabes que eres tú, y que aunque no leas esto, te debo la vida.






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