El cuento de la criada, Margaret Atwood #LEOAUTORASOCT.


El cuento de la criada es una mirada terriblemente lúcida a una sociedad totalitaria, que denuncia la barbarie que pueden llegar a alcanzar los fanatismos extremos de toda índole y las ansias de dominio sobre los humanos, privando su derecho a la libertad. En Gilead, donde tras una hecatombe nuclear, la población se ha visto disminuida, las Criadas, vestidas de rojo de la cabeza a los pies, con su rostro enmarcado, son las encargadas de concebir y dar a luz a futuros ciudadanos.

Bajo la única misión de reproducirse, los personajes de esta novela me producen una angustia increíble. Y lo peor del caso es que me encanta. Atwood le da una voz femenina a la literatura distópica, que recrea todos nuestros miedos y realidades, en un mundo donde las mujeres son objetos y su rebelión individual es un fracaso. Nos lleva a entender la realidad del personaje, desde una perspectiva desesperanzadora que nos hace cuestionarnos nuestro papel en la sociedad.


“Mejor nunca significa mejor para todo el mundo, siempre significa peor para algunos”, expresa la escritora, abriendo un microcosmos dentro de la Casa del Comandante, que le permite a la escritora, con un tono sarcástico y melancólico, dar un mensaje feminista, que reivindica el papel de la mujer como una igual al hombre, a través de una historia de superación que nos invita a mantener la esperanza, que nos muestra como seres humanos interesantes e importantes, pues somos el pilar de todas las sociedades.

A través de El cuento de la criada, Atwood reflexiona que sin mujeres capaces de dar a luz, la población humana llegaría a su fin, por eso las violaciones masivas y el asesinato de mujeres ha sido una característica común en las guerras que buscan someter y explotar a una población. Obligan a las mujeres a tener hijos que luego no pueden criar, en un sistema que beneficia a un sector y deja olvidado al más importante.

Defred es un personaje inolvidable, que lucha contra los excesos de un mundo que la degrada. Bajo una clave feminista, la autora hace una crítica descarnada al régimen totalitario y hacia algunas corrientes  que sacralizan el rol maternal de las mujeres. Con una narración magnífica, llena de sabiduría y conclusiones admirables, El cuento de la criada es una obra que no dejará a nadie indiferente, ya que transmite los distintos tipos de tortura que la protagonista experimenta, así como la sensación de libertad que anhela, pero que también le aterroriza, dando la impresión de estar leyendo, más allá de cualquier cosa, una premonición, cuyo recuerdo será imborrable para cualquiera que se atreva a enfrentarse a él.

Además, Atwood introduce diversos símbolos para complementar el mensaje de la historia. Entre ellos, están las flores, que representan las ideas y emociones de los personajes, pues estas se enmarcan un pensamiento o un flashback de la protagonista, logrando reflejar una esterilidad generalizada o, inclusive, una sexualidad viva, aunque prohibida y restringida.

En primer lugar tenemos a los lirios, cuyo nombre proviene de la mitología y que se presenta en la novela como algo que viene a anunciar lo que está por venir, mostrando noticias de un futuro incierto y que, tal y como en la historia original, trae mensajes del Inframundo y transporta al personaje hasta ahí, recordándole su cercanía a la muerte, que viene ligado al hecho de dar vida“Dueñas del nacimiento y, por ende, en contacto con las fuerzas más secretas, portadoras de la impureza a causa de esa misma familiaridad, las mujeres desempeñan también un papel específico en los rituales que acompañan la muerte”.

Por otro lado, aparecen los tulipanes, que en la novela son de color rojo, “como si los hubieran herido y empezaran a cicatrizar”, reflejando a las mujeres hermosas, pero breves, que viven y se marchitan sin dar fruto, simbolizando el dolor de la cicatriz, en un sistema que les ha cortado sus libertades, las ha adoctrinado con respecto a lo que deben ser como mujeres y su papel como procreadoras al servicio del otro, que logran empoderarse dentro de su propia realidad.  “Ya ha pasado la primavera, los tulipanes han dejado de florecer y empiezan a perder los pétalos uno a uno, como si fueran dientes”, dice, madurando su conciencia sobre sí misma, su sexualidad y el poder de ser madre que, al llegar el invierno, se aísla, sin dejarnos saber nada hasta llegar a las anotaciones históricas que aclaran cómo su cuento ha llegado a nosotros.

Coloca a los espejos para guiarnos en el conocimiento de sí misma que ella emprende para empoderarse como persona, como símbolo del crecimiento de la conciencia en sí misma y sus actos de resistencia, reestructurando su psique y su sexualidad, que viene ligado a la posibilidad de romper las reglas, creando la imagen de la oposición en su dinámica distópica, que surge mediante el lenguaje,  siendo esto lo que les da pie a convertirse en símbolos de rebeldía, ya que es un uso prohibido para las mujeres, que les permite romper con los cánones que se les imponen.


Ha sido un libro sumamente duro de leer, las condiciones que las rodean, el trato que les dan y todo lo que viven es repugnante. En definitiva, El cuento de la criada es lo más horroroso y triste  que he leído en mi vida, ha sido un libro difícil de superar emocionalmente, pues verse reflejada en condiciones tan inhumanas, en pleno siglo XXI, es un choque muy fuerte que no estaba preparada para experimentar. Aún así, es una novela maravillosa que todo el mundo tiene que leer. Sí o sí.

2 comentarios:

  1. La serie me ha encantado y no paro de pensar en si leer el libro y lo cierto es que con tu reseña ya van unas cuantas que lo ponéis genial así que no descarto leerlo.

    Besos =)

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  2. Hola :)
    Con el boom de la serie conocí este libro. Tengo muchas ganas de leerlo porque las criticas sobre él lo pintan muy bien. Y además quiero ver la serie, pero no sin antes leerlo, así queee espero poder comprarlo pronto.
    Gracias por la reseña, saluditos ;)

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