Qué
dura es (a veces) la vida.

No
es un secreto que me apasionan las recopilaciones de relatos. Eso de
encontrarse con distintos pedacitos de literatura en un mismo libro me encanta
y en Piscinas vacías me topé con pedazos de vida sin comenzar o bien si acabar
resumidos en relatos cortos que no pasan de las 5 páginas y que en total son
26. Ferrero consigue atraparnos desde el
primer momento y con poca extensión plantear situaciones que nos sorprendan y
que terminan de una manera redonda. Sale de las reglas del relato y consigue
crear fragmentos perfectos, lleno de un amplio conocimiento narrativo que
consigue descolocar al lector desde las primeras líneas y dejarlo aturdido
hasta el irreal final.
Este
libro no está lleno de giros sorprendentes ni situaciones increíbles, todo lo
contrario, la española toma instantes cotidianos, naturales y los congela,
recreándose en el momento que escoge para darnos un pedazo de tiempo detenido
que nos permite admirar dicha situación, a través de una prosa brillante, que
deja caer los finales levemente, como una llamada que se cuelga sin querer, un
respiro en el vacío, un suspiro al viento, porque todo queda dicho, ya que la
autora no busca concluir o reflexionar de manera lógica sobre una problemática
o situación, sino que deja cabos sueltos sobre la vida misma que el lector
deberá concluir.
Piscinas
vacías aborda, en resumen, la normalidad de la aburrida vida. Desengaños
amoros, historias de amor que todos hemos vivido, la fragilidad de la vejez,
entre muchos otros temas que la autora toma como punto de partida para hablar de la monótona vida que todos
llevamos, dotando de brillo e interés a
esos oscuros lugares de la vida donde ocurre la rutina constante y que dejan
tocado al lector.

Es
fácil verse en las historias de Ferrero, en un restaurante con el amor de tu
vida, en las elecciones necesarias, en el arrepentimiento inminente, en el
cuestionamiento de un ama de casa que quiere dejar de ser tan normal, o en el de un esposo que se pregunta
si eligió bien su vida, la de una pareja que siempre amó en secreto o esa
historia de un bebé azul, siempre con una tono que se parece mucho a eso que
llaman la voz de la conciencia.
En
definitiva, un compendio de relatos espectacular, que me ha fascinado y que se
va directo a mis favoritos de este 2017, pues Laura Ferrero hace una conexión
increíble con esos lugares del alma que poco se muestran en la literatura y que
vienen a mi mente tan a menudo.
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