Kafka en la orilla, Haruki Murakami, Reseña.

jueves, enero 26, 2017 Mariana Teresa Garcia Escobar 1 Comments

Mi Murakami y sus gatos.

Para nadie es un secreto lo mucho que me gusta Murakami, él es un escritor completamente atipico, que posee una capacidad para conjugar elementos oníricos y reales en una sola novela con una realidad fuera de lo común, resultando en libros tremendamente originales y sorprendentes que, pese a su complejidad, se leen con facilidad y gran deleite desde el principio, aunque algunas de las imágenes que se describen pueden ser considerablemente duras. Al acabar su lectura, es probable que nos interroguemos acerca del verdadero sentido de su obra, sobre el significado de los personajes y lugares en los que ellos se sitúan, pero ésta es quizá la mejor parte de toda la novela, porque esa ambigüedad nos insita a seguir divagando e imaginando luego de terminar la obra, sacando un montón de probabilidades y conclusiones dignas de la obra.

En ésta novela, el autor maneja dos historias sin un punto de conexión aparente.
Por un lado tenemos a Kafka Tamura, un chico de quince años bastante peculiar, ya que siempre está callado, aparentemente triste y lector empedernido, que se escapa de su casa buscando huír de la profecía (que va mas o menos como la de Edipo) que su padre hizo cuando él era pequeño, sus paso le llevan a la Biblioteca Komura, donde conoce a Oshima, quien luego será su principal apoyo, y a la señora Saeki, una mujer hermosa que esconde un pasado terriblemente tráfico.
Por el otro, tenemos a Nakata, un anciano que cuando era niño pasó por un una situación bastante misteriosa mientras se encontraba de excursión con su profesora y compañeros de clase y que apartir de allí es incapaz de leer, pero que puede comunicarse con los gatos.
Ambas historias se van entrelazando hasta el punto de que ambos personajes parecen uno mismo, y sus vidas están tejidas en una especie de red que los separa y enlaza a la vez, cruzándose en determinados momentos, como si se abrieran puertas entre ambos mundos, pues son dos personas que se necesita y complementan, pero que en ningún momento llegan a conocerse, y aunque el auor alterna los episodios referentes a cada uno de ellos y consigue intensificar el efecto de entrecruzamiento e influencia, nunca hay un episodio donde ambos entablen relación

Los capítulos pares narran la vida de Nakata y los impares la de Kafka.
Al terminar cualquier libro de Murakami, el sentimiento que te invade es de querer más y más, com si se emergiera de un trance, una vez concluída la historia es cuando sus personajes cobran más fuerza y te visitan para convivir contigo hasta tal punto que parece imposible comenzar otro libro hasta que el amor por éste cese. Con avidez te hallas persiguiendo al desgraciado Tamura en el rostro de cualquier niño en el metro, o sientes escuchar a Nakata en una tarde, sentado en una esquina hablando amigablemente con un gato en el umbral de una celosía; rogarás al cielo que lluevan caballos o sanguijuelas y desearás tener un amigo bibliotecario transexual que te esconda en una taberna cuyo balcón se conecta con una puerta en el tiempo.

En ésta novela se construye un país flotante a base de la travesía del tiempo, formando una odisea ucrónica, donde los aspectos del pasado se pueden transformar en algo actual, e insantes presentes de conjugan en un futuro. Asistimos al cumplimiento metafórico de la maldita profecía edípica, al más puro estilo de la factoria Murakami a través de la presencia de felinos,disertaciones literarias, suicidios, traumas, sexo, y en medio de tanta esquizofrenia y locura, es interesante ver cómo el lector logra emprender una búsqueda de sí mismo a través de la deserción de Kafka, bajo el que se esconde un alma herida.

Es un libro que más que resolver las interrogantes, las deja sueltas para que el lector se de cuenta o las deje pasar. El mismo autor afirmó en entrevistas posteriores a la publicación que había escrito este libro para que el lector lo resolviese a su manera, para que ningún lector viviera exactamente la misma experiencia ni tuviera las mismas conclusiones. Él posee un estilo excelente que logra transmitir perfectamente todo lo que quiere decir, su cultura y su intelectualidad, mediante descripciones hermosas que logran engancharte desde el primer momento, pues además, sin duda alguna, es una historia única que pocas personas podría escribir, siquiera idear.

Pero si algo tiene el estilo de Murakami es que o te gusta o no, no hay términos medios, ya es una cuestión personal. Sus historias suelen ser surrealistas, llenas de elementos oníricos y sumamente complejas a pesar de su apariencia contradictoria. Al principio cuesta entender de qué va, pero ya avanzada la trama, el autor nos deja llevar y fluímos poco a poco, sin prisas, y vamos armando el rompezabezas que construye su obra, que dentro de su fantasía, guarda un razonamiento lógico y real dentro de el mundo que suele construir, en el que a través de sencillas y cotidianas escenas, hace reflexiones acerca de la sociedad actural, del mundo, del ser humano, que nos llevan a pensar y meditar.



Y es que sin duda alguna lo que más me gusta de todas las novelas de éste autor son sus protagonistas,suelen ser seres que se encuentran tan sólos que buscan una conexión con el mundo más allá de lo real, son casi inadaptados sociales, que no encuentran su lihar en el mundo, que no están del todo, que no terminan de encajar y que no siguen las normas sociales. A fin de cuentas son seres incomprendidos, como tú y como yo, que sienten soledad. Son personas que se sienten diferentes, que vienen de familias rotas y que se refugian en el mundo interno eb búsqueda permanente del amor, esperando a que alguien signifique el fin de su soledad, un enlace con el mundo que no comprende, una conexión y la comprensión deseada.

Porque tampoco puedo dejar de lado los toques de mitología y los juegos metaliterarios que son un punto cautivador de la obra, pues las metáforas que convierten en realidad de una manera que sólo Murakami sabe lograr, Con una prosa bien tratada, sencilla, Murakami huye de los habituales artificios del suspenso y construye un narradr pasivo, que elabora muchos argumentos sumamente interesantes, y que parte para narrar una novela que plasma la incapacidad de vivir, la apatía, el aislamiento, la cólera, la angustia y el sordomudo dolor. Murakami se ha consagrado como uno de los escritores más prodigiosos de nuestros tiempos, elaborando novelas como Kafka que la orilla que reiteran su indudable talento, siempre tan real y tan sincero, cargado de su escéptica raritud que tanto lo distingue. En defintiva, una novela maravillosa, única en su especie, y una de las mucha que me encantan de un autor tan talentoso como Murakami. Un libro asombroso que no pueden dejar de leer si son tan fans del drama como yo y que sin duda alguna, es una de mis mejores lecturas.



1 comentario:

  1. ¡Hola!

    Solo leí la introducción porque Murakami es brillante y me enamoré de él con Tokio Blues. Tengo en espera leer Hombres sin Mujeres, y por supuesto seguiré leyendo todo lo que haya escrito.

    A ver si avanzo en mis lecturas y hago un maratón de lectura de Murakami.

    ¡Un beso!

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