Mariana lee

jueves, 17 de agosto de 2017

Demonios familiares, Ana María Matute.

jueves, agosto 17, 2017 3
Demonios familiares, Ana María Matute.

Inacabada pero no incompleta.

Premio Nadal, premio de la Crítica, Premio Nacional de Literatura (España), Premio Planeta, premio Nacional de las Letras, Premio Cervantas y miembro oficial de la Real Academia Española, Ana María Matute fue una mujer entregada a la literatura y el lenguaje, a la que sobrevino la muerte mientras escribía Demonios Familiares, una novela que habla de la Guerra Civil española.

Se va desplegando una historia  llena de simbolismos (que ya saben que me encantan) en conjunto con la serie de  conflictos que atañen a las ideas y sentimientos, así como a los impulsos inconscientes y la figuración de ciertos personajes que se forman nítidos y contundentes.

Así comienza esta novela, donde Eva, que quiere ser monja, es obligada a abandonar el convento donde había estudiado desde los siete años, para irse a casa de su padre, el Coronel, que le produce un gran sentimiento de desazón y una gran ansia de venganza, aunque no tenga muy clara la causa. Avanza hasta 1936, donde Ana María Matute deja de lado el tema de la guerra, porque ya lo trató en Luciérnagas, Primera memoria y Los hijos muertos, y se introduce en el terreno de los sentimientos que anudan y enredan las relaciones entre quienes viven bajo un mismo techo, esos demonios familiares unidos por lazos de sangre, llenos de tensión en un silencio sostenido que encubre a un hecho que, sin esperarlo, sale a la luz y lo trastorna todo, con un conflicto enmarcado dentro de una prosa metafórica mediante la que se expresa, haciéndolo repercutir en una conciencia que habla mediante impresiones, sensaciones y recuerdos.

Se divide en dos partes, la primera donde se nos presenta el mundo de Eva, reducido al marco familiar y el círculo social del Coronel, con una crónica detallado, planteado y resuelto dentro de un gran asombro, lleno de sumisión y obediencia, donde quedan determinado sus pasos hacia el futuro, abriendo puertas para cruzarlas con firmeza. A veces parece una adolescente rebelde, cuyo camino viene dado por el rechazo de los mandatos y prohibiciones que marcaron su infancia, pero comprendemos que sus pasos vienen al ritmo de una historia familiar, llena de espectros, donde “todas las paredes están hechas de silencio, hasta de aliento contenido”, y el tiempo parece no transcurrir. Ya en la segunda parte, cuando el secreto revienta, el ojo narrativo se mueve, donde aparecen Yago y Berni, a la par del conflicto ético de Eva y su amiga Jovia.

A través de una escritura que parece un sortilegio, Ana María Matute se aventura en la vida de Eva, que no necesita ir más allá y no se limita a la muerte para decir todo lo que ha dicho; ella, que se ha desarrollado sin amor, sin ternura, sin un ápice de afecto, como una niña en precariedad afectiva que busca la manera de salir de ahí. Y es que la falta de cariño de Eva no es solamente por lo que viene dado por su padre, ni tampoco por la muerte de la madre, aunque bien son circunstancias concurrentes,  sin embargo, Matute se mete más en el tema de los silencios, pues la vida de las niñas en los años 30’ en España estaban marcadas por la educación llena de severa observación de la frontera que marcaban los mayores, quienes la expulsaban de su mundo, lleno de medias palabras, secretos inaccesibles y heridas no sanadas, que ella sufre sin entender casi nada.

Demonios familiares deja constancia de un secreto familiar fundamental que le es descubierto a Eva y que la une a Yago, que se convierte en un elemento de mucho interés. Además, lo hace dentro del 1936 y narra de una manera distinta la Guerra Civil Español, uniendo dos títulos anteriores y narrando las consecuencias del alzamiento militar de Franco y los primeros recuerdos que guarda Eva, que intuye todo lo que rodea a su padre, aunque nada esta explicito del todo, hasta que comience el desencadenamiento de los hechos,  donde Eva comienza a sentirse segura, que lleva a Matute a dejar una lección de profunda humanidad, pues en el afecto fraternal recae la única manera de sobrevivir a los infortunios, ya que el amor que Eva comienza a sentir por el paracaidista que esconden en el desván tiene un trasfondo muy inocente, haciéndolo primario, elemental y hermoso, dando un trabajo cohesionado, minucioso que les invito a ver como un final abierto y no inconcluso.

Y si, en definitiva, el destino de esta novela será distinto para cada lector, porque en eso reside la magia de la literatura, pues ese final no escruto nos da la tarea de hacerlo nosotros. Porque a veces, como ella lo dice en sus páginas, cuando un deseo se cumple, todo un mundo muere, y este ha sido su último regalo: el paraíso inconcluso que construye en final (o no) de esta nove…..

martes, 15 de agosto de 2017

La edad de la punzada, Xavier Velasco.

martes, agosto 15, 2017 1
La edad de la punzada, Xavier Velasco.

 

Malditas hormonas.

Estoy en la edad de la punzada, en esa en la que quiero saber vivir y no soy ni niña ni adulta, donde la vida se burla de mi y me obliga, por bien o por mal, a madurar del golpe. Esa edad de la catarsis que tantos críticos, médicos, sociólogos y casi todos los profesionales han querido abordar, pero que nadie sabe comprender, ni siquiera nosotros mismos. Sin embargo, Velasco se aventura a entrar y contar su propia edad de la punzada y todas las situaciones que vivió, envolviéndonos entre los recuerdos de la adolescente que fui y que sigo siendo y el cercano futuro “adulto” que se avecina, que nos lleva a recordar y a vivir todas esas veces en las que hemos metido la pata, en esa etapa donde los momentos de gloria son pocos, narrada mediante el lenguaje de nuestros días, como retrato de la adolescente que he sido: rodeada de los libros, las notas no suficientes, el amor y que se ha ido por todas las desviaciones posibles, con el fin de encontrar el camino correcto, y ya lo tengo agarrado por el cuello.

Esta es la historia del peor alumno del colegio. Tiene catorce años, esta rodeado de apestados sociales y carga bajo el brazo un boletín cargado de círculos rojos, cursando en un instituto solo para varones y soñando con las vecinas que nunca se ha atrevido a saludar, al igual que con esa moto y chaqueta negra que tanto desea. Es un monstruo que lo domina y que lo define. Es la edad de la punzada hecha carne.

En El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde introduce una frase interesante que reza que “Todo retrato mismo que haya sido pintado con sentimiento es un retrato del artista, no del modelo” y no hay mejor concepción para recrear la obra de Velasco, que a través de 400 paginas retrata a ese adolescente siempre a la amenaza que fue, haciendo un auto retrato en el retrato, con una prosa humorística, libre, grosera, molesta, burlona y salvaje, como la vida misma, que muestra a un chico bueno que se esconde tras un monstruo llamado adolescencia, con ansias de romperse la cabeza, introduciendo temas muy poco tocados, como la lealtad entre amigos, el desorden de la edad, el extrañamiento hacia la feminidad y las relaciones con la familia, matizado en una época que muchos preferirían olvidar y poniéndola como una referencia necesaria e inmediata a todos los demonios que nos acarrean y que forman parte de nuestro comportamiento, que lleva a ese estado de insuficiencia de la adolescencia, donde todo se siente y nada se comprende.

Así, mientras la historia avanza, los problemas de Xavier son cada vez mas y peores, pues sus deseos de meterse en problemas lo llevan a vivir historias terribles que lo llevan del miedo a la felicidad, en conjunto con un sin fin de amores imposibles, con los que descubre que su peor enemigo es el mismo.

Es curioso, pero el adolescente del libro y yo no nos parecemos en casi nada en este punto de mi vida. Capaz lo leo hace dos años y me hubiera gustado casarme con el, pero hoy en día me da hasta un poco de ternura, pero que es realmente opuesto a mi, sin embargo, en toda la parte de las dudas, la timidez extrema, las ganas de comerse al mundo y de causar el Apocalipsis mas grande del mundo, nos parecemos muchísimo mas, sobretodo en la segunda parte del libro, donde el protagonista tiene mi edad, donde la moto, el carro, la chica y la chaqueta le dan muy igual, así como las ganas de meterse en problemas.

El autor hace un homenaje para comprenderse, retratando al niño enamoradizo y mentiroso que fue, a modo de un gran exorcismo, pues afirma que llamo a todos sus diablos para que le golpearan y después los fue desechando con forme hacían su trabajo, dice que piensa que lo más importante para escribir es convocar a todos tus fantasmas, tus diablos, tus miedos, y ponerlos a chambear; ya después sacarlos es un beneficio adicional que ayuda a ahorrar buena cantidad de dinero en terapeutas. Finalmente lo que uno quiere es que la novela que estás escribiendo funcione; si dejo la vida ahí no me importa, el chiste es que funcione el juguetito”.

Menciona que “Cuando uno abandona la niñez lo hace con la sospecha, muy fundada, de ser un ñoño, y no quieres que nadie se dé cuenta; entonces buscas banderas en canciones como La respuesta está en el viento, de Bob Dylan, y el adolescente se da cuenta de que tiene una bandera para responder a sus mayores cuando le dicen: ‘el mundo no es así’, y el chico puede responder: ‘sí es así porque lo dice Bob Dylan’ (…) “Luego escuché a David Bowie, quien ahonda la brecha generacional con mis padres, porque cuando lo ven con los pelos parados y pelirrojos realmente se preocupan por su hijo. Bowie también creó una brecha generacional con mis amigos, quienes decían: ‘cómo puedes escuchar a ese jotazo’, y si tus amigos adolescentes se escandalizan por la música que escuchas, algo estás haciendo bien.”

En definitiva, un libro divino que no pueden dejar de leer, que nos lleva a esa edad de la vida donde buscábamos desafiar las reglas y empezábamos a conocer la realidad, que a el autor le gusta definir como la puta edad de la punzada.


viernes, 11 de agosto de 2017

Este que ves, Xavier Velasco.

viernes, agosto 11, 2017 1
Este que ves, Xavier Velasco.


«El de la pintura es un niño desesperado. Necesita salvarse y no imagina de qué. Quiere salir de ahí, no sabe cómo.»

Velasco y yo somos personas muy diferentes del resto. Cuando era pequeña, bueno, más pequeña, era sumamente tranquila y bien portada, tanto que mi papá cuenta que un día debía ir a comprar el desayuno, me puso una película y me dejo sola, teniendo unos seis o siete años y yo ni cuenta me di. En Este que ves, parte del tema de que ser niño es entender que el que lleva al infierno es un camino corto, del que se escapa sin pensar y al que se vuelve sin querer, colocando a un niño que se resiste a contar, pues antes de hacerlo preferiría darle sepultura; pero ya esta inmerso en ese juego de hablar donde se permite todo menos dejar morir una historia.

Estoy convencida de que nos conocemos de otras vidas o nos parecemos demasiado, pues en su personaje hay demasiados rasgos mios de los que no puedo renegar. En esta novela, toca el punto de que la infancia no es difícil, pero deja muchos fantasmas que resultan invencibles, rodeados de muros inexpugnables, haciendo una especie de exorcismo al revés, pues se transforma en personaje,  haciendo del contexto su fantasma y de su cicatriz la tinta que utiliza, diciendo que "Se escribe, igual que se ama o que se vive, porque no queda más alternativa, ni se ve escapatoria tolerable”.

El y yo compartimos todas las vivencias de ser hijo único, porque lo fui una gran parte de mi vida. Mi hermana y yo nos llevamos diez años exactos de diferencia, por lo que ambas hemos aprendido a jugar solas, a entendernos solas, yo incluso hablaba sola, fingía conversaciones con el fin de no estar tan sola. Hay quienes afirman que ser hijo único te deja tocado, y Velasco lo confirma.

“Es la historia de un niño perdedor, un apestado que no se llevaba con nadie y que nunca tuvo oportunidad de hacer que a los demás no les cayera tan mal”, afirma Velasco. El parte de eso que llama el camino al infierno para hablar de una de las etapas mas duras del existir del ser humano: la infancia, ese momento donde te ponen los apodos que te dejan marcado de por vida, donde aborda su propia infancia y se define como uno de los niños mas procaces que la narrativa mexicana  ha podido parir en los últimos años, el no pretende ser Ana Frank, no quiere eso, ni siquiera busca contar su propia historia aunque se le escape que si lo este haciendo, simplemente quiere hablar de un niño “apestado”, que se salva escribiendo, inventando juegos que los aplica hasta en la “vida adulta”.

Para el, ser niño es una cosa complicada, porque nadie te hace caso y te miman por ser chiquito, sin saber tus necesidades sentimentales, a lo que expresa que “Tu no necesitas tener carencias para vivir la infancia. De una u otra manera la sufrimos porque los problemas siempre son más grandes que nosotros, porque todo mundo te los resuelve menos uno. Todo el tiempo estamos con las manos amarradas y conocemos poco de la vida, somos novatos que otros novatos reprimen de todas formas”; donde de alguna manera se resiste a contar su historia, pues quiere darle sepultura, a lo que agrega que “Cuando somos niños lo más probable es que cometas una falta del reglamento no escrito. Y como no tienes un hermano grande que te diga lo que tienes que hacer, entonces todo se te viene encima”.

Todos cuando crecemos queremos olvidar lo que paso en la escuela, ese fantasma que va rondando por ahí y que hay que superar, donde dice que los miedos mas profundos no se cuentan, porque se vive de manera particular y en un pequeño y encerrado mundo, pues para vivir las emociones de la infancia siendo adulto, debes ser narcotraficante o ladrón, porque “esos miedos solamente los saben los que traen dos muertos colgando”.

El niño sin nombre, que en lo particular se llama Mariana, de Este que ves es un personaje muy valiente. Es una novela sumamente intima que te mueve todas las fibras sensibles y heridas sin cerrar de tu niñez, haya sido como fuese. Entramos en ese cuerpecito (que en mi caso, no era para nada pequeño, todo lo contrario) a través de una escotilla, usando la literatura para acercarnos a esa infancia que no queremos recordar, mediante el cual el autor narra su infancia, sin estructura de novela, sin necesitar muchas paginas, porque así es la infancia: fugaz, corta, llena de horas de suplicio por ir al colegio y rodeada de gente que no te quieren, donde el encuentra un refugio a su soledad en el escribir (yo la tengo – tenia – en el leer), que le da paz y seguridad a la hora de dejar de lado todo lo que no le gusta.

Al final, me di cuenta de que ese niño cobarde, increíblemente miedoso y tan malo para la escuela que fui, me hizo la persona que soy, y llegué a la conclusión de que ese niño cobardón me salvó”, dijo. Aunque no lo parezca, hacer esta reseña me ha costado un montón porque no quiero dar ningún detalle de mi vida privada porque esta demás. Simplemente, es un libro que me causa mucha ansiedad y emoción, porque es casi impactante que otra persona distinta a ti escriba algo que te defina tanto y ni siquiera te conozca. Si, logro identificarme con muchos personajes, es sencillo encontrar características que (creo) me definen, pero pocas veces me ha pasado que me encuentro con cuestiones que parecen escritas por alguien cercano a mi, mostrando un breve retrato de lo que espero ver, mostrando ciertos detalles que incluso hemos dejado pasar, pues estoy fielmente convencida de que a veces no somos conscientes de nuestra realidad hasta que la vemos desde fuera, narrada por alguien mas, que nos abre los ojos ante lo que creíamos oculto, y quizá sea por eso que me guste tanto este libro, porque me pone de frente a algo que creía que no existía y que esta muy presente en lo que soy y en lo que estoy metida., a lo que dijo que: “Me enfrenté al niño que era, y me di cuenta de que muchas veces de las cosas que más nos avergonzamos, son las cosas de las que más deberíamos enorgullecernos. Me enfrenté al niño que fui y volví a entender que la literatura se trata de pelear, únicamente de pelear”.

Es increíble porque Xavier ( y si, me permito tutearlo) narra la historia de la historia de su infancia y todo lo que lo llevo a escribir, como una escapatoria a su insoportable niñez,  que todos hemos sufrido en algún momento, siendo esos pequeños seres solitarios y molestados, que odian la escuela,  tímidos, con el amor como tormento, que da mas problemas que satisfacciones y que, gracias a todo eso, se creen menos que el resto, creciendo en medio de esa confusión de no saber que somos o queremos ser (aunque ya lo tengo muy claro).

Reconocerse, saber que eso que esta planteado ahí son tus sentimientos, que eres tu y que alguien mas tuvo o tiene las mismas angustias que tu es un bálsamo para el alma. Así como Velasco encontraba en el contar historias su vicio, puedo decir abiertamente que el mio esta en hablar de libros, en decir lo que opino sobre ellos y en darme cuenta, a través de cada una de las reseñas, de porque me gusta tanto leer y hablar de lo que leo. No se, realmente dar mas detalles sobre el porque estoy tan enamorada esta demás, solo puedo decir que el autor me subió a una montaña rusa de emociones con sus letras. Al igual que en mi querido Diablo Guardián, sentí vértigo, la cabeza me daba vueltas, pero solo quería volver a subirme en la historia, sintiendo esa adrenalina y sufrimiento que solo Xavier es capaz de provocarme, a través de escenarios llenos de incomprensión y soledad, con frases que parecen hechas para mi, un niño atrapado en un cuadro que suplica salir, que es Velasco, que eres tu y que soy yo.

En definitiva, un libro maravilloso, que me ha encantado y que les recomiendo muchísimo, porque “se escribe, igual que se ama o que se vive, porque no queda más alternativa, ni se ve escapatoria tolerable”.


miércoles, 9 de agosto de 2017

El corazón helado, Almudena Grandes.

miércoles, agosto 09, 2017 2
El corazón helado, Almudena Grandes.
Viva la buena ficción.

Aquí ninguna de las cuestiones es mera coincidencia. Todos los sucesos dramáticos e inverosímiles están inspirados en hechos reales, y esta es la novela más ambiciosa de Almudena Grandes, pues articula historias, sentimientos, pasiones y emociones dentro de su contenido, con un estilo artístico y modernidad en su estructura narrativa.

Este es un océano de historias con un sinfín de personajes, y es que esta novela ronda las mil páginas, mostrando y contando desde la primera página hasta la última episodios y situaciones interesantes, llenas de dramatismo, que rozan la psicología en desgarradas introspecciones, que remueven sus conflictos más íntimos dentro de sus enfrentamientos consigo mismos, con sus seres queridos y con el pasado trágico que tanto les (nos) atormenta.

La columna vertebral de esta novela yace en torno a la historia de dos familias españolas en la Guerra Civil y la posguerra, hasta la muerte de Franco,  los años de transición política y su presente (el de Almudena) que para entonces era el 2005, donde abre y cierra esa odisea familiar, individual y colectiva, representando las dos Españas del poema de Machado, de donde saca el título de la obra.  La familia española, del éxodo y el llanto, viene representada por los Fernández Muñoz, ricos antes de la guerra y exiliados en Francia y, por su parte familia de los Carrión, dueños de un imperio inmobiliario, amasado en la España franquista.

Comenzando por el entierro de Julio Carrión em marzo del 2005, El corazón helado se divide en tres partes con 5, 15 y 5 capítulos, en composición simétrica, que recrean la desgracia de la historia desde la preguerra, la guerra y la posguerra, hasta llegar a su presente, con dos narradores alternantes, que complementan la variedad de perspectivas en una misma historia, estando los capítulos impartes narrados por Álvaro Carrión, desde que se encuentra en el funeral y los pares por un narrador omnisciente, que cuenta la historia de los Fernández, sus amarguras en los campos de refugiados y la resistencia francesa durante la II Guerra mundial, que los condenó a perder sus propiedades en España y su regreso al país con la vuelta de muchos exiliados. Ambos narradores se comprometan y permiten conocer a plenitud la historia, encarnada en el sufrimiento individual de muchos personajes y contextualizada entre las dos Españas y su permanente conflicto.

Grandes realiza un uso impecable del lenguaje, pues utiliza el realismo como técnica predominante para narrar la historia familiar, creando personajes complejos, que van de la malicia a la bondad absoluta, salvados todos por el amor, en conjunto con las técnicas propias de la novela del siglo XX, utilizando el estilo indirecto libre, revelando la visión de los personajes principales y el monólogo interior, dejando que la conciencia fluya, uniendo tradición y modernidad, sobre todo al ginal de la novela, como en la lectura de la carta de la abuela Teresa por Álvaro y el desvelamiento de lo que se les había ocultado; o en la desolación de Paloma, por la carta de su esposo y por la traición de Carrión, construyendo escenas inolvidables, que utiliza desde la épica en el fervor de las ideas, hasta el uso de recursos literarios, para enfatizar en los sentimientos, el drama y la tragedia, como en la bella Paloma, con anagnórisis en el reconocimiento tardío y la catarsis en la redención por amor, resaltando una profunda y compleja introspección psicológica en el alma de varios personajes (por no decir todos), comprobando que algunos tienen corazón de piedra.

Con El corazón helado, Grandes demuestra que la política del perdón, del olvido y del silencio como “pacto” para la “paz” nunca sirve de nada. Se perdona, pero no se olvida, pues las generaciones nacen marcadas por el peso del pasado familiar e histórico, ya sea a nivel personal, grupal, nacional e incluso histórico, donde los olvidados pierden identidad, dejando claro que no se puede construir un país sobre los cadáveres de miles de personas, esperando a que sus descendientes estén callados para siempre. Esas dos Españas siguen vivas dentro de la actualidad, y no sólo dentro del país, sino también a nivel mundial,  magistralmente representadas en esta novela, bajo una técnica depurada y a modo de exorcismo, donde Almudena demuestra su gran conocimiento histórico y su capacidad para relatar las vidas de un pueblo que aún sangra, llora y denuncia, que abre sus heridas, respira y evita el olvido, haciendo así que El corazón helado sea una de esas novelas que mientras más leemos, más queremos saber y entender ese pasaje incomprensible de la historia de un país, e incluso parece que de un mundo, que comienza a descongelar su corazón y a descifrar interrogantes surgida durante décadas.

En definitiva, Almudena Grandes conjuga la historia social con el sentimentalismo para comprender el pasado en búsqueda de un mejor presente, con una narración eficaz que deja de lado el grosor del tomo,  pues nos mantiene interesados de inicio a fin, con unas descripciones matizadas, cargadas de pensamientos y almas desnudas, haciendo de esta obra un texto con gran fuerza narrativa,  lleno de vida, pasiones y sentimientos, que convierten a El corazón helado en un gran libro.

martes, 8 de agosto de 2017

Varios mitos griegos (II): Las 9 musas del Olimpo; Frixo y Hele; el vellocino de Oro; Psique y Eros; juicio de Paris; Fineo y las arpías; el mito de Cadmo.

martes, agosto 08, 2017 2
Varios mitos griegos (II): Las 9 musas del Olimpo;  Frixo y Hele; el vellocino de Oro; Psique y Eros; juicio de Paris; Fineo y las arpías; el mito de Cadmo.


·         Las 9 musas del Olimpo.

Las musas eran aquellas divinidades inspiradoras del arte, que presidían distintas ramificaciones de la misma. Eran Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsícore y Urania, hijas de Zeus y compañeras de Apolo, patrón de las bellas artes, siendo agentes de vital importancia para las mismas en la Antigua Grecia.

Calíope, la de la bella voz, era la musa de la elocuencia, la belleza y la poesía épica o heroica, era representada con una corona de laurel y una lira. Clío, la que ofrece gloria, fue la musa de la historia, cuya función era mantener vivos los actos generosos y los triunfos, representada con una trompeta y un libro abierto. Erató, la amorosa, se encargaba de la poesía lírica-amorosa, coronada con rosas y una cítara. Euterpe era la musa de la música, se le representaba con una flauta y una corona de flores. Melpómene, la musa de la tragedia, despertaba el ingenio y la imaginación. Polimnia, era la musa de los cantos sagrados y la poesía sacra, siempre vestida de blanco. Talía, la festiva, era la musa de la comedia y la poesía bucólica, presidía los banquetes y tenía el don de la abundancia. Terpsícore era la musa de la danza y se representaba con guirnaldas. Por último, Urania era la musa de la astronomía y las ciencias exactas, portando un globo terráqueo que mide con un compás.

·         Frixo y Hele.

Cuenta la leyenda que en la tierra de Arcadia, reinaban Atamonte y Nefele, diosa de las nubes, que dio a luz a Frixo y Hele, sus hijos y adoración. Sin embargo, el rey llevaba tiempo descuidando a su familia, pues se había enamorado de otra mujer con la que terminó casándose.

Frente a esto, los hermanos comenzaron a sentirse muy infelices, pues su nueva madre los odiaba profundamente, sobre todo a Frixo. Tanto dio, que ideó un plan malévolo para deshacerse del niño, así que quemó todas las semillas de trigo de la comarca y lo culpó, alegando que el Oráculo le había dicho que para remediar dicha situación, el pequeño debía ser sacrificado.

Su padre aceptó y mientras los niños jugaban, su madre Nefele los vigilaba desde el cielo, por ello, cuando se enteró de los planes de Ino, se propuso que nadie les haría daño nunca y envió un carnero dorado para alejarlos del lugar. La llegada del enviado sorprendió a los hermanos, que comenzaron a jugar con él, hasta que este comenzó a moverse y en poco tiempo a volar, siendo rescatados por su madre, mientras su padre y su nueva esposa gritaban desde el suelo intentando impedir su huida, mientras ellos desaparecían tras las nubes.

Desesperados por la huida del precioso animal, Ino y Atamante se propusieron emprender la búsqueda del animal.  Mientras tanto, Frixo y Hele continuaban su viaje por los cielos, pero Hele comenzó a sentirse cansada, sin poder sujetarse a su hermano y muriendo ahogada, dando origen al lugar de Helesponto, en medio del océano, que hoy se conoce como el estrecho de Darnelos.

Frixo creció fuerte y feliz en el palacio del rey Eetes, terminó casándose con Calcíope y en agradecimiento al gran Zeus, sacrificó al carnero, que lo convirtió en la constelación de Aries, y le dio la piel a su suegro, que lo colgó en un roble que era custodiado por un dragón.

·         El vellocino de Oro.

Yolco era una ciudad de la Antigua Grecia gobernada por Esón, hasta que Pelias, su hermano, lo derrotó y su hijo Jasón, que juró venganza, fue llevado hasta el monte Pelión, para terminar su educación bajo la mrada de Quirón.

Cuando ya se había vuelto un hombre, volvió a su tierra natal en busca de cumplir lo que de niño había prometido. Durante el viaje, perdió una sandalia al ayudar a una anciana a cruzar un río, que no era otra que Atenea, quien le concedió varios favores. Al llegar, se le presentó a su tío con un pie descalzo para exigirle su herencia.

Pelias, advertido por el Oráculo, decidió que debía enviarlo lejos. Y lo consiguió diciéndole a Jasón que si era capaz de traer ante él el Vellocino de Oro, el reino sería suyo de nuevo. Él aceptó sin titubear y partió hasta el bosque de Colcos, donde un terrible dragón custodiaba dicho bien. Preocupado, acudió hasta Argos, el carpintero, que le construyó el primer barco de la historia.

Escogió a quienes lo acompañarían. En total eran cincuenta y a partir de aquel momento, se les conoció como los Argonautas. Muchas fueron sus aventuras hasta llegar a Colóquide, donde le entregarían el ansiado vellocino. Pero Aestes, el rey, no quería ceder tan fácilmente, por lo que le pidió domar a unos bueyes con pesuñas de bronce, para conseguir sembrar los dientes del dragón de Cadmo, fundador de la ciudad de Tebas.

Pero Medea, hija del rey, se enamoró de Jasón y prometió ayudarlo en secreto. Él aceptó y gracias a la magia de la joven superó con éxito la tarea solicitada.  Aún así, Aestes no sólo se negaba a darle el vellocino, sino que planeó acabar con Jasón. Sin embargo, no contaba con que su hija ayudaría al héroe a vencer al dragón que cuidaba el tesoro de su padre.

En su viaje de regreso a Yolco, Medea convenció a las hijas de Pelias de que podría regresar la juventud al cuerpo del rey. Pero el pueblo se horrorizó tanto ante el suceso, que los echaron de la ciudad y debieron huir hacia Corinto y olvidarse para siempre de su antigua ciudad, dando origen a una de las más grandes tragedias griegas: el triángulo amoroso entre Glauca, Medea y Jasón que explicaré en otro momento.

·         Psique y Eros.

Psique era la menor de tres hermanas, tan hermosa que los habitantes que la rodeaban dejaron de adorar a Afrodita para hacerlo con ella. Aún así, era la única que no se había casado. La diosa, celosa e iracunda por haber sido desplazada por una mortal, envió a su hijo Eros para que despertara en ella la mayor pasión por el ser más monstruoso y cruel que existiera sobre la faz de la tierra. Pero cuando este vio a la chica, se clavó sus propias flechas y se enamoró de la joven.

Los padres de Psique preocupados porque su hija aún no encontraba esposo, consultaron al Oráculo de Apolo, donde Eros aprovechó para darles el falso mensaje de que debían llevar a Psique a lo alto del monte, donde la desposaría un hombre que hace temblar al mismo Zeus. Dicho esto, en lo alto del lugar, ella esperaba por el susodicho, pero él no llegó y al caer la noche fue transportada a través del aire y se desvaneció.

Cuando despertó, se encontró en un gran palacio sola; hasta que escuchó que alguien le dijo: “pide cuanto quieras y todos tus deseos serán órdenes”. Psique pidió muchas cosas, para probar a la voz que le hablaba, que le repetía constantemente que su esposo vendría a verla cuando fuera el momento.

Caída la noche, la voz que le hablaba le anunció que ya había llegado el momento: Aquí está tu esposo Psique, le dijo. Ámame como yo te amo, por encima de todo, y no busques a nadie más. No puedo decirte mi nombre, ni ver mi rostro, pero si me amas como yo a ti, seremos siempre felices”.

Durante muchas noches, Pisque fue amada por aquella sombra que no podía ver, mientras que durante el día, paseaba por el palacio y sus jardines. Una noche, le pidió a su amado poder ver a su familia y al llegar la luz del sol, despertó en el palacio de su padre, a quien le contó todo lo ocurrido. Sus hermanas le dieron una lámpara para que la encendiera mientras su amado dormía, para así poder verle el rostro.

Al anochecer, ella volvió a aquel mundo con su amado. Fingió estar cansada y quedar dormida, esperando a que él lo hiciera para encender su lámpara. Así, vio al mismo Eros, dios del amor, entre sus brazos. Absorta en su impacto, una fota de cera caliente cayó sobre él, despertándolo, a lo que él respondió que sólo podrían ser felices si ella no sabía quién era y que ahora, que sabía quién era, todo había terminado, no podía ni quererla ni permanecer a su lado.

Psique intentó retenerlo, pero fue inútil porque todo lo que la rodeaba se desvaneció. Vagó por mucho tiempo, hasta que llegó al templo de Afrodita y le pidió ayuda, pero ella, enojada, la puso a prueba.

Primero, la mandó a buscar agua de la Fuente de la Belleza, cuya tarea logró. Luego, le dijo que le trajera lana caliente de las ovejas del monte Ados, seres gigantes que atacaban a cualquiera que se les acercase, sin embargo, ella lo consiguió y logró convencer a Afrodita de que realmente estaba dispuesta a hacerlo todo por él. Al ver esto, le pidió una última tarea; la llevó al granero de trigo, maíz y mijo y le pidió que separara las tres semillas en montones distintos. Psique trabajo toda la noche y la diosa la observó y al ver su fe, le envió a todas las hormigas de la tierra para que la ayudaran.
Así, la madre de Eros aceptó que el amor era real. Pero aún así, le exigió que se llenara la esencia de la inmortalidad que Perséfone guardaba en el inframundo. Psique logró llegar hasta el lugar, pero a cambio, le pidió su voz. Ella aceptó y recibió una cajita de oro que debía abrir cuando ya llegara a la tierra. Así lo hizo, pero sólo salió un pequeño humo que dispersó el viento. Se sintió engañada e intentó llamar a Eros y a su familia, pero no tenía voz.

Mientras tanto, su amado vagaba por la tierra, cuando oyó el llanto que la llevó hasta Psique, a quien encontró arrepentida y enamorada. Viendo esto, la llevó dormida hasta el Olimpo para pedirle piedad a Zeus. Este le consultó a Afrodita, quien ya la había perdonado y así la joven logró recuperar la voz y volverse inmortal. Desde ese momento, reina en compañía de Eros, y bajan a la tierra para demostrar que el amor necesita de cierta ignorancia y que el mismo no debe analizarse, sino sentirse.

·         Juicio de Paris.

La Guerra de Troya es, sin duda, el pasaje más conocido de toda la mitología griega. Sin embargo, poco se habla de su desencadenante: el juicio de Paris.

Todo comenzó en la boda de Tetis y Peleo, donde todos los dioses y mortales habían sido invitados, menos Eride, diosa de la discordia, que planeó una venganza digna de su nombre. Se presentó a la fiesta con una manzana de oro que era para la más bella, la lazó sobre la mesa de los dioses y se retiró. En ese momento, Atenea, Afrodita y Hera comenzaron a discutir por quién era la susodicha, a lo que Zeus respondió que pertenecería a una mortal.
Paris fue el escogido para escogerla, pues su juicio sería imparcial. Las tres vanidosas diosas trataron de convencerlo con grandes recompensas. Hera le ofreció todo el poder que quisiera y el título de Emperador de Asia; Atenea le ofreció la sabiduría de cualquier guerra y Afrodita le prometió el amor de la mujer más bella del mundo. Viendo esto, Paris la seleccionó como la ganadora, sin saber que desencadenaría la peor guerra de la historia, pues la mujer seleccionada fue Helena, la esposa de Menelao, rey de Esparta.

La promesa se llevó a cabo, consiguiendo que Paris raptara a Helena, llamándola Helena de Troya y desembocando la legendaria Guerra de Troya.

·         Fineo y las arpías.

Como ya sabemos, las arpías son monstruos con cuerpo de ave, cabeza de mujer y grandes garras, que emiten un chillido horrible. Existen tres de ellas, hijas de Taumante y Electra, llamadas Alelo, Nicótoe y Ocítepe, que le amargaban la vida al rey de Tracia, llamado Fineo, quien había sido castigado por Zeus por revelar mensajes divinos.

Cada vez que el rey se sentaba a comer, las arpías caían desde el cielo y le arrebataban los platos de manjares, dejando solo las migajas suficientes para que el rey sobreviviera para el siguiente tormento. Pero con la llegada de los Argonautas, Fineo logró deshacerse de ellas, ya que Zetes y Calais, que también tenían alas, salieron tras su caza.

Pero el dios Iris intercedió pues eran servidoras de Zeus. Para salvar su vida, prometieron no molestar más a Fineo y desde aquel momento viven en una oscura caverna en Creta.

·         El mito de Cadmo.

Cadmo era uno de los hijos de los reyes de Tiro. Con sus hermanos, buscaba a Europa, que había sido raptada por Zeus. Cadmo y su madre Telefasa llegaron a Tracia y ahí permanecieron hasta que ella murió tras dar a luz a Fineo, así que le tocó seguir solo buscando a su hermana.

Tras la gran incertidumbre, decidió viajar a Delfos para consultar al Oráculo. La respuesta otorgada fue que debían cesar su búsqueda porque su verdadera misión era formar un nuevo reino en Grecia. Para ello, debían seguir diversas instrucciones: Seguir a una vaca blanca hasta que sea se cansara y ahí, construir una ciudad protegida por murallas, formando así Tebas.

Como agradecimiento, debía sacrificar dicha vaca en un ritual cerca de un manantial cercano. Decidió enviar a sus hombres por ella y al ver que no volvían, fue a ver qué pasaba con su gente. Al llegar, vio que un feroz dragón se los había comido a todos y en un ataque de ira, lo mató.

Aún así, Cadmo no estaba tranquilo, pues se había quedado sin hombres, así que le rogó a Atenea, quien le ordenó sembrar los dientes del dragón. Al hacerlo, surgieron de la tierra grandes guerreros que luchaban entre ellos, donde sólo cinco lograron sobrevivir.

La bestia que mató era sagrada para Ares y su muerte representaba una verdadera ofensa. Zeus intervino logrando un acuerdo, haciendo así que Cadmo sirviera a Ares durante ocho años y al finalizar, se casaría con su hija Harmonía, diosa de la concordia.

Así fue, se casaron por todo lo alto y cada dios les dio un regalo. Pero Ares, aún lleno de rencor, les obsequió un collar maldito. Cadmo y Harmonía gobernaron Tebas por muchos años y tuvieron cinco hijos, que fallecieron en un trágico final. Sémele murió abrazada por los rayos de Zeus, Autónoe, Ino y Agave enloquecieron y Polidoro fue asesinado, todo gracias al collar que había traído desgracia a la familia durante tantas generaciones.

Tantas tragedias sufrió Cadmo que su mente se enfermó y en su cabeza sólo permaneció el pensamiento de que hasta una serpiente sería más feliz que él. Hasta que un día, se convirtió en lo que tanto pensaba. Cuando su esposa lo vio, le suplicó a los dioses que le permitieran ser igual que su amado, convirtiéndose también en el poderoso reptil. Zeus, conmovido, decidió llevarlos a los Campos Elíseos, donde van aquellos premiados por los dioses

lunes, 7 de agosto de 2017

La voz dormida, Dulce Chacón.

lunes, agosto 07, 2017 0
La voz dormida, Dulce Chacón.


Vivan los libros que dan perspectivas históricas distintas.

En el 2002, Dulce Chacón salía a los paradigmas editoriales con este maravilloso libro que nos introduce en un pasado histórico desconocido, pues narra la Guerra Civil Española desde el papel que la mujer cumplió en ella. En La voz dormida, se centra en la posguerra, entre 1939 y 1963, donde nos cuenta una triste y bella historia de luchadores vencidos, tomando como punto de partida la Cárcel de las Ventas, en Madrid, una prisión femenina donde una multitud de mujeres fueron encarcelados por diversos motivos que iban desde su participación como militantes con respecto a sus paridos, hijos o padres, hasta por oponerse al régimen opresor, siendo revolucionarias, por lo que eran terriblemente torturadas, donde sitúa a un pequeño grupo de mujeres valientes, compuesto por Reme, Tomasa, Elvira y Hortensia que, por cierto, está embarazada.

Al mejor estilo de la novela moderna, Chacón anuncia que Hortensia morirá fusilada y presenta a Pepita, su hermana, que trabaja en una pensión y en casa de un médico para poder obtener el dinero necesario para llevárselo a su hermana y que no pertenece a ninguno de los bandos políticos, convirtiéndose en una especie de mensajera que se enamora de un joven comunista. Las dificultades que debe atravesar para sobrevivir en un ambiente tan hostil, en conjunto con su miedo a ser descubierta intentando luchar por la vida de su sobrino, intentando que, cuando nazca, pueda estar con ella, dándole el sentido conductor a la historia, mientras muestra las situaciones de las presas, cómo llegaron hasta ahí y cómo deben luchar para vencer al régimen.

Aquí, los vencidos son los protagonistas y son sacados a la luz para salvarles de su rincón olvidado, con mujeres vencidas, guerrilleras, comunistas y republicanas, marginadas por igual durante la Guerra Civil y el posterior régimen dictatorial. Esas olvidadas entre los olvidados, las perdedoras entre los perdedores, a lo que Chacón reclamó en diversas ocasiones que “ya es hora de que las mujeres hablemos de la historia de las mujeres, [...] aún no conocemos la historia silenciada, la historia de los que perdieron la voz tras perder la guerra”, y al referirse a su novela exclama que: “Como la mayoría de las heroínas de estas canciones son mujeres perdedoras, estas intertextualidades también se inscriben dentro del homenaje a las mujeres republicanas en dos sentidos: primero, perdieron la guerra: segundo la posguerra al ser sometidas a una reeducación machista, al tiempo que se les suprimió todos los derechos que se habían conquistados durante la República y no haber sido valorado su lucha en el frente de batalla, en las cárceles o en la resistencia. Su papel no fue secundario. Y esto también constituye una injusticia histórica”.

Partiendo de esto, dedica su libro “a los que se vieron obligados a guardar silencio”. Con La voz dormida, su intención no es otra que recuperar la voz de los silenciados. El narrador de esta novela dividida en tres partes, se encuentra en tercera persona, que lo sabe todo en un tono omnisciente y que coincide con la misma autora, haciendo descripciones exactas de cada uno de los personajes que componen esta historia, con su propio tono heroico o trágico, construyendo el vivo relato de un grupo de vencidas en la famosa Guerra Civil.

“Escribo siempre por una inquietud personal, y en esta ocasión necesitaba conocer la parte de la historia arrinconada y que no conocíamos, pero durante la investigación tuve la certeza que era una inquietud generalizada. Esto me permitía dar voz a gentes que no habían podido hablar hasta entonces. Por esto, La voz dormida no es un libro no sólo mío, sino también de los hombres y mujeres que me dieron con total generosidad sus testimonios”, dice la autora, con respecto a su novela, con la que busca recuperar la memoria y reconstruir la historia colectiva a través de la experiencia de un grupo de mujeres, basándose en personajes reales, que la inspiraron para partir de la ficción prudente y emocionante.
Chacón muestra una postura objetiva, distinta a la tradicional dentro de las memorias, que ha sido oyente y quiere escuchar unos recuerdos dolorosos que evocan al deseo de hablar. Lo que hizo Chacón es precisamente eso, oír, contar y hacerse escuchar, expresando la voz silenciada, con experiencias vistas desde una perspectiva femenina, con sus amores, odios, sueños y dolores, en un presente y una memoria donde todo se mezcla para ofrecernos escena dramáticas que nos destrozan a medida que avanza la historia, donde pinta un cuadro, mediante la ficción, con finales felices, que dejan ver sus sufrimientos pasados y los de muchas otras, despertando a la voz dormida, dándoles la posibilidad de conversación porque “Hay que establecer una conversación […] para recuperar la memoria de aquellos que no han tenido el derecho de expresar sus propios recuerdos y, de este modo, recuperar la memoria histórica”.

Las mujeres en La voz dormida forman una red femenina donde se relacionan entre sí, con relaciones abuela-madre-hija-hermana, donde se cuidan del ambiente deshumano y se consuelan mutuamente, intentando ayudarse con lo poco que tienen, haciendo como terapia el hablar y compartir, saliendo del silencio y despertando la voz dormida,  donde alivian su dolor que no se olvida, como bien lo expresa Hortensia, al decir que “el peor dolor es no poder compartir el dolor”, con una actitud firme que anima al resto de las chicas a contar la historia al resto de las prisioneras, formando una memoria en palabras, pues “es preciso que los que no han podido contar su historia tengan la posibilidad de hacerlo, y también que los que no la conocen tengan la oportunidad de acercarse a ella. Son historias necesarias, sin las cuales la memoria colectiva está incompleta” (Chacón, 2005).

En definitiva, una obra maestra que despierta a las voces dormidas de las vencidas, que forman una parte imprescindible de la historia que intenta completar y recuperar. Una novela dura, de las que te dejan un hueco en el alma, pero que no pueden dejar de leer, pues es ese aliento para salir del silencio que intentamos sobrevivir.

domingo, 6 de agosto de 2017

Vidas de perros, Mirco Ferri.

domingo, agosto 06, 2017 0
 Vidas de perros, Mirco Ferri.





“Los perros viven, en promedio, unos diez años, mientras que la expectativa de vida de los hombres ronda los setenta años. Si juntamos ambas afirmaciones podemos concluir que una persona tiene la posibilidad de poseer siete canes, desde que nace hasta que muere”.



Me gustan los libros que describen situaciones cotidianas. Vidas de perros es uno de ellos, escrito por el venezolano Mirco Ferri, presenta a un personaje dentro de una vida gris y común, rodeada de perros que son testigos de sus vivencias y que forman una trama preciosa.



Nos presenta a Tomás, un venezolano normal, sencillo, sin ningún rasgo extravagante, que no pudo terminar su carrera de Ingeniería, que es amante de la literatura y de los perros, que lo acompañan y son su soporte para soportar los reveces de la vida, pues nuestro protagonista experimenta el amor, el sexo por primera vez, las mentiras dentro de la política, la muerte de sus padres, el volverse adicto a algo, el tomar las riendas de su vida y, sobretodo, el aprender de todos sus errores, aceptando que son imposibles de corregir.  Su vida es gris, no toma riesgos y, si lo hace, luego no sabe cómo darles la cara, sin embargo, su se mueve con o sin su permiso, siendo sus perros la única compañía que no lo abandona, pues mientras el resto de personajes lo abandona, sus amigos caninos permanecen ahí, frente a la soledad que lo abruma.



Por ello, titula un período de la trama con el nombre de cada animal, asociado a una historia de amor, donde muestra distintas épocas de la historia de Venezuela, desde el comienzo de la democracia en 1958 hasta la llegada del nefasto chavismo. En compañía de las vivencias de Tomás, el escritor nos pasea por diversas épocas del país, mostrando los sucesos que fueron debilitando la democracia hasta llegar al desastre comandado por el hombre de la verruga, con un tono melancólico que ve destruirse lo que conoció y abrirse paso al fin de lo que algún día fuimos.



Mirco Ferri nos pasea por lugares y sucesos que son familiares para cualquier venezolano, incluso para mí, que “nací en revolución” y que no conozco esa Venezuela bonita que se describe a principios de la novela. Construye ese pedacito de memoria cargada de nostalgia colectiva de la que todos hablamos, de cuando eran (mos) felices y que ha decaído hasta dejarnos en esta miseria.



Presenta a Caracas en todas sus facetas, descrita en primera persona, y la compara con el monstruo que se ha convertido, añorándola, basándose en su recuerdo y trasmitiéndonos a nosotros los lectores, con un lenguaje sencillo vale destacar, cómo fue y lo mucho que la extraña (mos). Esa ciudad atolondrada por la que nos paseamos en el hoy por hoy, fue alguna vez una ciudad difícil, pero que se sostenía, o eso dice la leyenda, que se transformó, con la modernidad y la política, en el caos rodeado por una alta montaña que conocemos los del siglo XXI.



Con una prosa íntima y conmovedora, Vidas de perros es una novela que muestra los diversos puntos de nuestra historia que desembocaron en el socialismo del siglo XXI que nos asecha en el hoy por hoy. En definitiva, una novela que muestra los diversos males que desprenden del chavismo, que refleja las diversas épocas de una Venezuela olvidada, en conjunto con diversas historias de amor que aportan experiencias de vida y que une todos sus hilos a través de la vida de cinco perros, que muestran su importancia en la vida humana y que concluye a rescatar lo que algún día fuimos ante el futuro avasallante que se nos avecina.